domingo, 9 de junio de 2013

Izquierda: que no haya soledad


 
Escribe Pedro Francke

La foto: Ollanta con Alan García, Toledo, el fujimorista Aguinaga, Castañeda y PPK. Falta la izquierda. El Congreso: Mulder ataca a Nadine mientras sonríe por las desgracias de Toledo y espera que el escándalo de los narcoindultos de su jefe Alan sea olvidado.  Falta la izquierda. Medios: El indulto si o el indulto no, pero los aplausos a la política económica son unánimes aunque esta no tenga nada que ver con el plan de gobierno que sustentara nuestro actual presidente, realismo de gobierno que le dicen. Falta la izquierda.
 
Problema de un sistema político podrido, de un presidente que traicionó sus ideas y sus bases, de un poder económico concentrado que influencia reportajes y carátulas. Problema de una izquierda que todavía anda medio desorientada y a la que la partida de Javier DC le deja un vacío difícil de llenar pero también una nueva oportunidad porque no nos apellidamos Buendía ni somos una estirpe condenada a cien años de  soledad y luego borrada de la faz de la tierra y la memoria de los hombres.
 
Rearmar todo el tablero
No solo falta la izquierda, faltan partidos de todo signo. Eso no es problema para quienes quieren darle continuidad al neoliberalismo y seguir postergando derechos; para quienes no les importa la democracia; para quienes las ganancias privadas concentradas en pocas manos son más importantes que el bienestar de millones. A ellos les basta engañar al pueblo cada 5 años y seguir distrayéndolo con carátulas biliosas, reportajes oportunistas, vírgenes que lloran, un futbol en desgracia y el deporte del reality televisivo. Les basta mantenerse en el gobierno, ya sea porque ganan las elecciones con harta propaganda o porque capturan al presidente electo.

Una alternativa de cambios tiene que sacar su fuerza de la gente y restablecer la democracia, volverle a darle ese sentido profundo del gobierno de, por y para la gente. No puede haber gobierno de izquierda solo flotando en las ondas radiomagnéticas hoy controladas por pocos y controladoras de muchos.
 
Pero construir una gran organización de izquierda se enfrenta al sentido común de los peruanos: la política es un negocio; págame para que haga campaña a tu favor; devuélveme mi tiempo dándome un empleo y si puse algunos fondos exijo algunos contratitos o contratotes; a cuanto el puesto de la lista pero claro que más arriba es más caro; y si no tienes caja no haces campaña así que anda preparándote para tu reelección juntando fondos propios desde que llegas al gobierno. Que importan las ideas, los programas, los partidos; abajo los políticos tradicionales viva yo que soy nuevo y sé ocultar mi hambre de ganancias fáciles; si engaño a un incauto mejor porque me sale más barato; ya cuando llego me olvido de todo lo que dije total así es la vida porque todo en la vida es sueño y los sueños sueños son.
 
Reconstruir la izquierda no es solo llenar un vacío, completar el ajedrez político con el ejército de las piezas negras, porque ese juego desapareció en el Perú. No sólo hay que armarlo de nuevo para que haya equipos y no solo reina y peones, se necesita un juego nuevo donde haya pensamiento y no solo publicidad, donde haya democracia y no solo acomodos, donde habite lo público y no solo se disfrace el interés privado.    
 
Nuevas agendas, nueva izquierda
Un par de semanas atrás, en un encuentro con simpatizantes de Tierra y Libertad en La Merced, un señor algo mayor que evidentemente había sido militante de la izquierda, decía que ya no podíamos ser de izquierda porque la idea del predominio absoluto del estado y la igualdad habían demostrado no funcionar con la experiencia de la Unión Soviética. Le respondí que a estas alturas de la historia, proponer un modelo norcoreano era absurdo; como respondí a un entrevistador en Huancayo que no solo no nos considerábamos marxistas sino que ni siquiera habíamos discutido esa idea colectivamente – el marxismo ya no es un referente ideológico único para nadie. Esa vieja izquierda ya murió, pero las ideas de la justicia social, la democracia radical y el rechazo a toda opresión, bases ideológicas de las izquierdas, siguen siendo válidas, tal vez hoy más que nunca.
 
Inventan que somos verdes para ocultar que somos rojos. Una tontería.  No somos ecologistas porque somos socialistas, pero ser verde hoy demanda recuperar el sentido de lo público por sobre lo privado. No hay fracaso más grande del “libre mercado” que el habernos llevado a una situación en la que el planeta y la humanidad entera corre riesgo por el calentamiento global que el capital descontrolado ha provocado. Y si, pues, responder a esa crisis ambiental mundial requiere que el mercado sea sometido al bien público, con políticas que solo pueden ser decididas en democracia y con la gente. Si los ultraliberales pudieran freírse solos bajo los rayos ultravioletas de una atmósfera sin ozono y sancocharse en un planeta recalentado, podríamos dejarlos ser víctimas de su propia ideología, pero no es así. En este gran barco llamado Tierra estamos todos juntos.
 
Las nuevas agendas se juntan, sin embargo, con las viejas. Porque la crisis financiera del 2008, cuyas consecuencias aún hoy detienen el crecimiento mundial, trajo de regreso la necesidad de un estado regulador de las finanzas, controlador de la especulación financiera que concentra ganancias y socializa pérdidas y keynesiano en la dirección de la macroeconomía. La crisis trajo de regreso también la crítica radical a una desigualdad creciente en el mundo, critica ética y de la razón. ¿Cómo justificar que el hijo de un jeque árabe se gaste 20 millones de dólares en 3 días en Eurodisney festejando su bachillerato? ¿Cómo sostener que los banqueros que generan pérdidas por trillones siguen con sueldos millonarios, tras ser rescatados con la plata de todos por los mismos gobiernos que reducen sueldos a los maestros y recortan derechos laborales a obreros mileuristas?
 
La nueva agenda ambiental es también una agenda de justicia social y democracia. ¿Cómo nos darse cuenta que los mismos que ganan millones desde una oficina en Zurich son los que contaminan las aguas afectando no solo el ambiente sino también los exiguos ingresos de campesinos en Cajamarca o Espinar? ¿Cómo no observar que no solo toman decisiones globales que afectan a millones ajenos a cualquier escrutinio público desde sus escritorios mirando los alpes nevados, sino que reciben informes de inteligencia basados en escuchas ilegales y luego firman contratos pagando a la policía peruana que detendrá manifestantes y los llevará presos a una comisaría dentro de la propiedad privada de la trasnacional?
 
País partido, partidos partidos
Hablamos, sin embargo, de reconstruir democracia y partidos en un país partido. En Espinar, el pueblo se ve afectado porque la contaminación de sus ríos por Xstrata – Tintaya mata a sus llamas y alpacas, pero luego de protestas que dejaron 4 muertos todavía no consiguen soluciones. En San Isidro, 8 vecinos protestan con un cartel porque el exitoso reordenamiento de la Javier Prado hecho por el municipio metropolitano hace pasar más carros frente a sus casas y en pocos días el Concejo distrital de San Isidro cambia de sentido las calles, agravando el tráfico en la avenida principal.
 
La exclusión y las discriminaciones se tocan y sienten todos los días en Espinar, donde el pueblo K´ana es luchador y unido. El mismo principio de derechos e igualdad que anima a los espinarenses, respira en las demandas de las mujeres por espacios de participación política hoy expresados en la ley de alternancia, en la lucha de los trabajadores por un sindicato que los defienda y en la exigencia del matrimonio igualitario de homosexuales y transexuales. Los derechos y la igualdad son banderas que nos unifican a las izquierdas, pero ¡carajo que distinto se sienten! ¡qué diversas las formas de expresarse, de organizarse, de pensar!
 
La inversión privada, tan presente en cada esquina de Lima, con sus marcas importadas y gerentes de alto sueldo, no existe en Celendín donde a lo más hay algunas pymes con hotelitos, pequeños comercios y unas radios ferozmente pro-mineras; allá la única inversión grande es la que quiere robarles las lagunas y contaminar sus aguas a los shilicos. Las rondas campesinas, tan fuertes en Cajamarca, presentes en la vida cotidiana como las únicas instituciones de justicia realmente existentes, contrastan con la debilidad de la organización social en Lima. ¿Cómo armar un discurso unificador con tantas diferencias? Tremendo reto. No es de extrañar que, aunque podamos tener una argamasa ideológica que nos une, las diferencias en la acción práctica, en la propuesta concreta, en la vida organizativa, son enormes y difíciles de reconciliar entre las izquierdas.
 
Dentro y fuera del Estado
Si Lima, Celendín y Espinar parecen habitar en planetas diferentes, las distancias no son menores entre quienes detentan cargos en el estado y quienes empujan los cambios desde la sociedad civil y las organizaciones sociales. Habiendo estado en ambos lados, sé lo que digo. Ambas experiencias tienden a pensarse únicas, dominantes, exclusivas, detentoras de todas las posibilidades de cambios.
Desde el estado, la urgencia de hacer cosas prácticas es absorbente mientras se enfrentan límites reales e imaginarios. La tentación del realismo castrador es grande; aunque los cambios que se logran sean mínimos, son reales, pero su importancia se exagera. Las visiones globales se dejan de lado y se concilia más de lo que se debe. Nunca faltan los que terminan atrapados por la ambición de un pequeño poder. Al mismo tiempo, la experiencia en la gestión pública le ha dado a los cuadros de izquierda una capacidad y una imagen práctica que la gente valora.
Desde los movimientos sociales, las banderas llamean en alto, la firmeza en la lucha es un valor, la radicalidad en las propuestas en siempre una tentación porque la vieja consigna de mayo 68 (“seamos realistas exijamos lo imposible”) da fuerza y convocatoria. Las reacciones defensivas desde el estado siempre son mal vistas y las soluciones de compromiso, muchas veces necesarias, son resistidas y criticadas.
 
Entre el realismo y la utopía, entre agendas estatales y reclamos sociales, entre instituciones rígidas de paredes cerradas y marchas ciudadanas sin fronteras en calles abiertas, entre organizaciones verticales y esfuerzos por conquistar adhesiones, las dinámicas relacionales son difíciles de reconciliar. Pero hacerlo resulta indispensable para hacer gestión pública sin renunciar a la lucha política, a la organización social y a la democracia participativa; en suma, para no ser administradores del estado sino transformadores de la sociedad.
 
Vamos a andar
¿Por qué siguen habiendo muchas izquierdas? Porque tienen distintos registros vitales, distintas historias, distintos pasados y distintos presentes, que ante el escaso desarrollo de un pensamiento unificador e integrador, están todavía cada una mirando la realidad desde su ángulo y haciendo política desde su posición su parcial mirada de futuro.
 
Ni solo Lima ni solo provincias, ni solo ecologistas ni solo igualitaristas, ni solo funcionarios públicos y alcaldes ni solo líderes sociales. Una gran articulación es necesaria, con todas las alas agitando el vuelo. Vamos a andar, con verso y vino tinto, para que por lo mismo, reviva la amistad; vamos a andar, con todas las banderas, trenzadas de manera, que no haya soledad.
 
Publicado en Hildebrandt en sus trece, 7 de junio de 2013

El Partido Socialista y fuerzas de izquierda rinden homenaje a su líder a un mes de su partida

Reafirmándose en la lucha y la unidad, el Partido Socialista integrante de Fuerza Ciudadana, el Partido Comunista del Perú – Patria Roja y Tierra y Libertad, rendirán homenaje a Javier Diez Canseco, líder y dirigente político más importante de la izquierda peruana,  al conmemorarse un mes de su partida.
 
La actividad denominada “Javier en nuestros corazones” se llevará a cabo mañana lunes 10 de junio, a las  6:00 pm., en el local de la Derrama Magisterial, ubicado en la Av. Gregorio Escobedo N°598- Jesús María.
 
El homenaje se dará inicio con la presentación del libro editado por el Grupo La República: Javier, la vida de un guerrero 1948-2013. “Debíamos a quien fuera columnista y amigo de esta casa editora este libro, que reitera su honestidad y consecuencia. Su presencia será extrañada en un país que demanda más vidas y más sueños como los de Javier”, señala Gustavo Mohme Seminario.
 
La publicación hace una reseña de la trayectoria de Diez Canseco, a quien se le recordará como un político que libró batallas desde su niñez y que fue siempre leal a su compromiso con la justicia social y con los derechos de los excluidos. Fue dirigente estudiantil en la Universidad Católica, activista de la Confederación Campesina del Perú, organizador de la Federación Minera del Perú y animador de muchas  organizaciones vecinales, sociales  y sindicales. Animó la creación de organismos defensores de los derechos humanos, activo defensor de los derechos de las minorías sexuales, de las mujeres y las personas con discapacidad.
 
Fue elegido siete veces parlamentario, prolífico y eficaz; investigador nato, representante y organizador de las demandas sociales en el Parlamento, fiscalizador de los gobiernos de turno y promotor de las demandas que reivindican derechos y libertades. Fundador del Partido Socialista del Perú, 45 años en la vida política con una trayectoria impecable.
 
La vida y legado de uno de los más destacados políticos de la izquierda peruana, seguirá vigente en las nuevas generaciones, por su compromiso a favor de la justicia social y la defensa de los derechos humanos, en especial por los menos favorecidos.   “Nos toca continuar y concretar los acuerdos tomados para hacer realidad la unidad de las izquierdas, sectores progresistas y democráticos  y así  cumplir con el compromiso que se impuso Javier”, señaló César Acurio, secretario general del Partido Socialista.



¡Javier Diez Canseco con tu ejemplo venceremos!

miércoles, 5 de junio de 2013

Bagua, una deuda pendiente

 

Escribe Emma Gómez M.

El 5 de junio es una fecha que ningún peruano debe olvidar. Hace 4 años  se dieron los trágicos sucesos de Bagua que cobraron la vida de 33 personas y una persona desaparecida. Son muchas las lamentables consecuencias de estos hechos: procesos judiciales que no ha seguido el debido proceso, funcionarios que dieron las órdenes de las acciones de represión que no han recibido las sanciones correspondientes.

A raíz de los hechos de Bagua, se abrió el espacio para discutir la implementación del derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas. Luego de un largo proceso, en setiembre de 2011, el presidente de la República promulgó la Ley de Consulta Previa y en abril de 2012 se aprobó su reglamento.

 
Estas medidas fueron felicitadas desde todos los sectores y fueron reconocidas por la comunidad internacional como un gran avance en la política peruana sobre pueblos indígenas. Era un primer gran paso, que parecía dar inicio a una etapa seria de reconciliación entre el Estado y las comunidades nativas a nivel nacional.

Los hechos posteriores han ido diluyendo el entusiasmo inicial y haciéndonos caer en una realidad que aún es lejana a entender que el Perú es un país pluricultural y que los pueblos indígenas deben participar en los procesos de toma de decisión que les afectan.

 
Algunos hechos preocupantes:

* Las declaraciones del propio presidente Ollanta Humala señalando que el derecho a la consulta previa beneficiaría a los pueblos no contactados, excluyendo a las poblaciones procedentes de las comunidades campesinas que constituyen la mayoría de la población indígena del país.
 

* El presidente también ha señalado que es deber del gobierno “mantener un equilibrio frente a la presión de determinadas ONG que veían en esta ley un mecanismo de poder frente al Estado, frente a las empresas y de poder frente a los cooperantes extranjeros para pedirles más plata”.


* Anuncios de eximir del proceso de consulta a 14 proyectos mineros.

 
* El retroceso en la publicación de la base de datos de pueblos indígenas.

 
Esto devela que el actual Gobierno sigue sin entender el derecho a la consulta en su real dimensión y lo sigue viendo como un obstáculo para la inversión. Los logros a la fecha han sido más formales que reales y las demandas de los pueblos indígenas siguen sin ser atendidas, agudizando en muchos casos las situaciones de tensión en todo el territorio nacional. Además se han dado declaraciones de ex autoridades y del propio sector empresarial que han señalado que la ley de consulta atrasa las inversiones (1)  o que han considerado que la ley es “una trampa en la que se ha metido el Estado”.

Mientras no se entienda que el derecho a la consulta es un proceso de diálogo intercultural, y no una traba para las inversiones, son pocos los avances que se puedan lograr en la protección de los derechos de los pueblos indígenas y en un reconocimiento de los mismos como ciudadanos, con pleno derecho a ser consultados y dar su consentimiento sobre los proyectos que afectan sus vidas.

 

Loreto: preocupación por falta de atención a la población, ante la contaminación por crudo en la cuenca del Napo

La mancha de crudo estaría llegando hoy al distrito del Napo en Loreto.  Hasta el momento, no se ha registrado ninguna acción de contingencia que atienda a la población. Hay peligro de que el petróleo llegue al río Amazonas, al ser el río Napo su afluente.

 
Según el informe de Vigilante Amazónico la mancha de crudo proveniente de la rotura del Oleoducto Transecuatoriano (producida el viernes 31 de mayo, en el río Coca), finalmente cruzó la frontera llegando a la zona de Pantoja (distrito de Torres Causana - Loreto). Se calcula que dicha mancha estaría a la altura del pueblo de Angoteros, cercano al límite entre los distritos de Torres Causana y el distrito del Napo.

 
Desde el día de ayer, según información del gobernador de Torres Causana, Edgar Navarro, miembros de Defensa Civil y la Capitanía del Puerto de Iquitos se hicieron presente en la zona para recoger muestras de agua, y determinar la contaminación del río.

 
Sin embargo, como señalan tanto el Dr. Tulio Cumapa (del equipo de médicos de la posta de Pantoja), y el propio gobernandor de Torres Causana, el plan de contingencia se limita solo a recojo de muestras, mientras que la población requiere de manera urgente abastacerse de agua y alimentos, ayuda que hasta el momento no ha llegado a la zona, contrariamente a lo que anunciara el día de hoy por la mañana el ministro Pulgar Vidal[1].

 
De otro lado, empieza a surgir un mayor descontento y alarma entre la población, puesto que las primeras conclusiones brindadas por el equipo de la Capitanía del Puerto es que no existe contaminación en la zona, pese a que la población y las autoridades locales han observado la presencia de las manchas en la superficie del río.

 
A estas horas de la tarde, según se informa, se habría hecho presente un equipo de la Dirección Regional de Salud (DIRESA) de Loreto, junto con el presidente regional, Ivan Vásquez, el cual estaría encargándose de recoger muestras del río, pero sin atender a la personas.

 
Primeras reacciones en el distrito del Napo

De otro lado, en comunicación telefónica, el gobernador del Napo, el profesor Luis Peña, informó que ya habría iniciado coordinaciones en vista de la proximidad de la mancha de petróleo. Señaló que, por el momento, se están realizando labores conjuntas con la Municipalidad del distrito, previniendo a la población de los peligros de consumir agua del río. Sin embargo, hay poblaciones que no cuentan con medios de comunicación para informar sobre la situación. Por otro lado, el problema, nos informa, es que muchas de las comunidades no tienen otras fuentes alternativas de agua (como cochas o quebradas), por lo que esperan coordinar acciones con el gobierno regional y central para abastecerlos.

 
Hasta este momento, se continúa a la espera de miembros del Ministerio de Ambiente y otras autoridades competentes, para que se hagan presentes en la zona y actúen de inmediato, a fin de atender el posible desabastecimiento de agua, e informen oportunamente a la población.


Fuente: Vigilante Amazónico



Chile y el caso Pascua Lama


Escribe José De Echave C.

El pasado 10 de abril, la justicia chilena tomó la decisión de suspender el mega-proyecto minero Pascua Lama, de la empresa canadiense Barrick Gold, ubicado en la frontera entre Chile y Argentina y uno de los más importantes emprendimientos mineros a nivel mundial. Hace unos días, el 3 de junio, la Superintendencia del Medio Ambiente de Chile ha multado a la empresa con una cifra histórica -16,4 millones de dólares- por “incumplimientos gravísimos” y ha confirmado la paralización del proyecto minero.

Las faltas graves cometidas por Barrick y que han sido identificadas por las autoridades chilenas, van desde “no haber construido obras asociadas al sistema de manejo de aguas de contacto y no contacto, que debían estar implementadas en forma previa a las faenas de excavación” hasta no haber entregado información verídica sobre las características del proyecto.

Desde sus inicios, el proyecto Pascua Lama desencadenó serias controversias en ambos países. En primer lugar porque su desarrollo afectaba a todo un ecosistema de glaciares y periglaciares así como las nacientes de aguas que abastecen a poblaciones del Valle del Huaso en Chile y de la provincia de San Juan en Argentina. Fue el caso de Pascua Lama que dio origen a la ley de protección de glaciares aprobada en Argentina.

Ahora bien no está demás preguntarnos si algo similar podría pasar en el Perú. ¿Podemos imaginar a la justicia peruana o a nuestras autoridades ambientales tomando una decisión que paralice una inversión superior a los ocho mil millones de dólares y que además le impone una multa histórica a la empresa minera? ¿Cuáles serían las reacciones de las empresas y sus periodistas? ¿Nuestras autoridades se mantendrían firmes frente a las enormes presiones que se desatarían? ¿No nos anunciarían acaso que tras una decisión similar las inversiones huirían despavoridas del país (seguramente a Chile)? 

Por el momento podemos testimoniar que en nuestro país, a una de las empresas más contaminadoras del planeta, Doe Run, se la premió con dos ampliaciones del plazo para que cumpla con sus obligaciones ambientales y otros beneficios más y hasta ahora no ha cumplido. Además, nuestros sistemas de fiscalización y evaluación ambiental siguen siendo precarios, totalmente permisivos y peor aún, el reciente paquete de medidas para acelerar las inversiones los hace más vulnerables.

Se sigue pensando equivocadamente que para atraer inversiones hay que mantener una gestión ambiental laxa y que hay que dejar hacer y dejar pasar. De esta manera se mantiene el estatus quo ambiental y se da un pésimo mensaje a los inversionistas.

El TPP, las inversiones y las industrias extractivas



 
Elaboración: Matthew Porterfield del Instituto Harrison en Washington DC

 
Escribe José De Echave C.

En la tercera semana de mayo, se desarrolló en Lima una nueva ronda de negociación del denominado Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés). Este es un nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC) que tiene una característica que lo diferencia de anteriores acuerdos que el Perú ha negociado: en esta ocasión, el TPP significaría de un solo golpe varios TLC con doce países.

 
Lo cierto es que negociaciones de esta envergadura merecen una mayor transparencia y deberían estar precedidas de balances previos, sobre todo luego de haber recorrido un buen tramo en la implementación de varios TLC: por ejemplo, el Perú ya cuenta con nueve TLC.

 
¿Cómo nos está yendo con algunos temas de los TLC? En primer lugar no está de más recordar que los TLC son mucho más que simples acuerdos comerciales y que por ejemplo, de los más de veinte capítulos que actualmente se vienen negociando en el TPP, apenas cinco tienen que ver con aspectos comerciales. El resto son capítulos tan variados sobre temas como cultura, agricultura, textiles y vestido, administración aduanera, medidas sanitarias y fitosanitarias, salvaguardias, telecomunicaciones, servicios financieros, políticas de competencia, derechos de propiedad intelectual, aspectos laborales, ambiente, salud y también inversiones.   

 
La realidad muestra que países como el Perú están teniendo un duro proceso de aprendizaje sobre lo que significan algunos capítulos de los TLC. Por ejemplo, uno de los temas que genera mayor preocupación son los capítulos de inversiones y las diferentes provisiones que vienen siendo utilizadas por empresas en procesos de demandas en contra de los Estados.

 
El Perú no es la excepción en este tipo de demandas y comienza a ser un buen ejemplo. Como se puede ver en el siguiente gráfico, las demandas en contra del Estado peruano han aumentado en número desde la vigencia de los TLC en el año 2006 y lo que es más preocupante es que las sumas reclamadas por los inversionistas ascienden en la actualidad a más de 5,800 millones de dólares.


Además, enfrentar estos procesos de arbitrajes internacionales, significa que los estados tienen que asumir una serie de costos no previstos. Por ejemplo, el Perú viene gastando más de US$ 20 millones por costos asociados a los arbitrajes (pago a estudios jurídicos y otros). Empresas como Pluspetrol, Convial Callao, Elecnor y el controvertido caso de Doe Run, son algunas de las demandas pendientes que enfrenta en la actualidad el Perú.

 
Casos como el de Doe Run plantean varias interrogantes: ¿cómo una empresa que ha incumplido todas sus obligaciones ambientales en el país se puede dar el lujo de llevarlo a un proceso de arbitraje y tener la posibilidad de ganarlo y obtener una indemnización millonaria?  

 
La respuesta es que sí es posible. Los capítulos de inversión de los TLC les brindan todas las posibilidades y las empresas las están aprovechando. Los mecanismos para proteger a los inversionistas extranjeros han abierto una Caja de Pandora de la que las empresas transnacionales extraen todo tipo de reclamos que lesionan la soberanía en materia de políticas públicas de los países firmantes.

Las denuncias presentadas por las empresas ante tribunales arbitrales internacionales y la propia experiencia que el Perú comienza a tener en este terreno deberían permitir evaluar los excesos cometidos en el diseño de estos instrumentos.

 
El caso Doe Run muestra cómo el capítulo de inversiones y sus diversos instrumentos como la expropiación indirecta, el trato inequitativo y los mecanismos de arbitraje, entre otros, son utilizados por las empresas en contra del país receptor de sus inversiones. Además, pese a las advertencias surgidas en el debate en torno a la firma del TLC y el intento de negar estas amenazas por los promotores del acuerdo(1), lo cierto es que las evidencias en el escenario internacional, son contundentes y revelan el uso y abuso de estos instrumentos.

 
Pese a que algunos insisten en presentar a los TLC como el único camino a seguir; lo cierto es que hay evidencias de nuevas tendencias en el contexto internacional en las que el desarrollo económico y la necesaria atracción de inversiones no se contradicen con la necesidad de construir nuevas regulaciones que garanticen equilibrios sociales y ambientales.

 
Si la demanda de Renco/Doe Run en contra del Perú sirve finalmente para iniciar una reflexión seria sobre estos temas y de esta manera se comienzan a producir reformas orientadas a recuperar gobernabilidad y los equilibrios mencionados, algo se habrá ganado de esta experiencia. Ojalá que este aprendizaje no le termine costando demasiado caro al país.

(1) El entonces ministro de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero Diez Canseco, negó la posibilidad de que el Perú fuera llevado a un proceso de arbitraje por un caso como el de La Oroya y más aún que la empresa tuviese alguna posibilidad de éxito.

Derrame de petróleo en el Napo ecuatoriano genera alarma en Perú


Mancha de petróleo de 300 kilómetros avanza a gran velocidad y podría llegar al río del Napo en el Perú.

 
Las comunidades indígenas que viven en la cuenca del Napo, en el distrito de Torres Causana, cercana a la frontera entre Ecuador y Perú están alarmadas ante la noticia de un importante derrame de petróleo producido en el río Coca (Ecuador), cerca de la localidad de Pompeya y que estaría siguiendo el curso del río Napo en dirección a Perú.  Se teme que a partir de mañana, las aguas contaminadas de petróleo crucen la frontera.

 
El pasado viernes 31 de mayo, las fuertes lluvias provocaron un deslizamiento que terminó con la fractura de al menos 140 metros de tubería del Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), en la zona de El Reventador, provincia de Sucumbíos, derramando según datos del gobierno ecuatoriano 10 mil barriles de petróleo[1].

 
El primero en ser testigo de la extensión de la mancha de petróleo fue el guía naturalista Jorge José Fabre, mientras se encontraba con turistas en dirección hacia la ciudad de Puerto Francisco de Orellana.  "El recorrido en la lancha fue de, al menos, 15 kilómetros, y durante todo ese trayecto persistió el problema", indicó.

Señala que "al llegar a Coca (...) nos dimos cuenta de que la mancha ya había entrado al río Napo. (...) Lo que nos asombró fue la increíble velocidad con la que viajaba la mancha por el agua".

 
El director de Gestión de Riesgos del Gobierno Municipal de El Coca, Alfredo Ponce, aseguró que la mancha que contiene el crudo tiene un ancho de un kilómetro, pero que la mancha que contiene el aceite y otras sustancias del petróleo, y que son arrastradas por el agua a gran velocidad, tiene una extensión entre 240 y 300 kilómetros.

 
El diario Hoy (Ecuador) solicitó información a Petroecuador sobre el derrame, pero hasta el momento dicha entidad solo habría enviado una nota de prensa dando cuenta del inicio de labores de limpieza (se habría recuperado 200 barriles de crudo), de los trabajos de reparación de la tubería y de que el transporte de petróleo no correrá riesgo[2].


Entre tanto, la ministra del Ambiente de Ecuador, Lorena Tapia, anunció que Petroecuador correrá con los gastos sociales y ambientales provocados por el derrame. Por lo pronto, están evaluando los daños generados en el sector de El Reventador, en Sucumbíos y la entrega de 5 mil bidones de agua a las poblaciones cercanas al desastre.

 
Del lado peruano, el Gobernador del distrito de Torres Causana, el Sr. Edgar Navarro Tapullima, en comunicación telefónica, ha anunciado la preocupación de la población por este hecho, y solicita que las autoridades competentes del Estado Peruano den inicio a acciones para evitar la contaminación del rio Napo, que no solo perjudicaría a las 25 comunidades kichwas de su distrito, sino que también pondría en riesgo a toda de dicha cuenca.

 
En tal sentido, urge la acción concertada del Estado ante el desastre ambiental, y el posible impacto en el Perú. Se requiere que el Ministerio de Relaciones Exteriores solicite información respectiva al Gobierno del Ecuador, sobre la situación y las medidas implementadas frente al derrame. Por otro lado, medidas de mitigación y de evaluación del Ministerio del Ambiente ante los posibles impactos. Finalmente, es necesaria una intervención frente a los riesgos que podría estar expuesta la salud de la población ribera del Napo, de parte del Ministerio de Salud y el Gobierno Regional de Loreto.

 
A continuación, algunos videos del derrame en el Napo ecuatoriano:


 
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3Bcj5sXb_Ek

 
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7XIcRktY8_o

 

Fuente: Vigilante Amazónico