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martes, 26 de febrero de 2013

“Los promotores de la revocatoria no piensan en la ciudad sino en sus intereses personales”


Los regidores del Partido Popular Cristiano (PPC), Edgardo Del Pomar, Alberto Valenzuela y Pablo Secada han dejado en claro su apoyo al “NO” porque una eventual revocatoria causaría un caos y desestabilizaría el gobierno de la ciudad de Lima.

Para el regidor Valenzuela, uno de las 40 autoridades revocables este 17 de marzo, la intención de los partidos promotores de la revocatoria como el APRA y Solidaridad Nacional es asumir el gobierno y llevar todo a fojas cero: “convocar a nuevas licitaciones y concesiones. Incluso hay quienes hablan de vínculos entre las empresas intermediaras y funcionarios de la gestión anterior”, dijo.

Por su parte Edgardo Del Pomar añadió que los que ingresen al Palacio Municipal serán alcaldes que nacerán muertos porque gobernarán entre seis u ocho meses. “Detrás de la revocatoria hay mucha soberbia. Quieren revocarnos porque simplemente no cabemos en su plan de político”, dijo. Aseguró además que la revocatoria no es más que una traición a Lima: “es entrar a la Municipalidad de Lima por la ventana, sin  esperar los cuatros años. Está promovida por gente que no piensa en la ciudad ni en sus vecinos sino por intereses personales. Más aún, se niegan a discutir los temas fundamentales de la ciudad sino que solo se promueve el agravio. Los del PPC estamos preocupados por la institucionalidad y estamos a favor de responder frente a las verdaderas necesidades de la población”, dijo.

El regidor Secada recordó que cuando Castañeda había bajado al quinto lugar en las encuestas de las elecciones presidenciales ya planeaba trabajar la revocatoria de Susana Villarán para volver al poder. “Eso ocurrió cuando la gestión tenía meses de iniciada. Castañeda pensó en regresar y ahora lo hace en alianza de una parte del APRA y con algunos operadores de Kouri”, señaló.

Además del caos, la revocatoria provocaría la paralización de las inversiones. “Este proceso provocará una paralización en la ciudad, además de un gasto innecesario de 500 millones de soles que se podrían emplear para potenciar los programas sociales”, dijo Secada.
Para Edgardo del Pomar no existe un debate de altura: “No vamos a permitir que el debate descienda a esas profundidades turbulentas donde solo hay agravios. Nosotros vamos a discutir sobre el tema de qué obras se van a paralizar, como las obras en los asentamientos humanos, los muros de contención, los programas sociales a favor de las mujeres, los niños y ancianos. Las obras de infraestructura y lo más importante, la reforma del transporte”.

sábado, 29 de diciembre de 2012

REFORMA DEL TRANSPORTE EN LIMA: EN PRO DEL BUEN VIVIR


Escribe Pedro Francke
 

La reforma del transporte en Lima ya está en marcha, con el exitoso empadronamiento de los taxistas y el inicio de la licitación de los 5 corredores complementarios por donde circularán buses que llevarán entre el 40% y el 50% de los pasajeros.
 

Esta reforma del transporte debe evaluarse a la luz de las grandes orientaciones del “Buen Vivir”, que constituye una mirada de lo que debemos buscar, como personas y como ciudad. Varios procesos de cambio latinoamericanos, en especial en Bolivia, Ecuador, los movimientos ecologistas y los pueblos indígenas, han asumido este concepto del “Buen Vivir”. Seis  son los grandes cambios que una reforma del transporte en la ciudad genera en pro del Buen Vivir:
 

Tiempo para uno mismo. Lo mejor que nos traerá la reforma del transporte es tener que pasar menos tiempo sentados en una combi, bus, taxi o carro, y disponer de más tiempo para nuestras familias, nuestros amigos y nosotros mismos.
 
Vida saludable. La reforma del transporte establece paraderos, que nos harán caminar un poco más, y ciclovías, que nos permiten esta otra forma de trasladarnos – la bicicleta. Estudios muestran que media hora de caminata diaria reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en 50%, y caminar mientras vamos al trabajo o a estudiar es la forma más fácil de hacerlo.
 

    Trabajo decente. La licitación de los corredores complementarios se hará a consorcios con trabajadores en planilla, que tendrán seguridad social, vacaciones, gratificaciones y sueldo mínimo. En suma, trabajo decente para miles de trabajadores que hoy circulan colgados con medio cuerpo  de fuera y sin respaldo alguno.
 

     Reduciendo accidentes. La primera causa de muertes de adultos en Lima son los accidentes. Choferes que manejan 14 horas seguidas y que tienen que corretear compitiendo por ganarse pasajeros, son parte del sistema actual que eleva los riesgos a peatones y pasajeros. Con la reforma, ya los choferes no podrán manejar más de 5 horas seguidas, tendrán 1 hora de descanso para almorzar y ganarán un sueldo sin tener que disputarse cada centavo en la ruta.
 

     Cuidado del ambiente. La contaminación del aire en Lima produce cada año 2,765 muertes y pérdidas económicas de 1,200 millones de soles, y las tres cuartas partes de ella se deben a los vehículos automotores. Con la reforma del transporte tendremos viajes más rápidos en buses Euro 4 que contaminan 50 veces menos,  con lo que esa contaminación se reducirá enormemente.
 

     Menor demanda energética. Al ser más eficiente el transporte, se necesitará quemar menos petróleo, ayudando así en la lucha contra el calentamiento global y a controlar las megainversiones en hidrocarburos e hidroeléctricas en la amazonía que amenazan nuestro ambiente.
 

Hay que apoyar la reforma del transporte y defenderla contra los mafiosos de siempre que hoy andan detrás de los intentos de revocar a la alcaldesa Susana Villarán y al equipo de regidores metropolitanos.  Es la forma de luchar por el Buen Vivir, hoy, en esta nuestra ciudad capital.

Buena voz regular los taxis para mejorar el tráfico


Escribe Pedro Francke
 
Todas las ciudades del mundo regulan el sistema de taxis. Los taxis atienden necesidades importantes: yo mismo, que me encuentro con una pierna fracturada sin poder apoyarla, dependo hoy de los taxis para moverme por Lima. Pero sin darnos cuenta, de a poquito  en poquito, un exceso de taxis también trae efectos negativos, tanto para el interés público como, paradójicamente, para ellos mismos. Es lo que los economistas llamamos externalidades.

La externalidad negativa más obvia del exceso de taxis es la contaminación de la ciudad. Los taxis dan vueltas y vueltas vacíos, consumiendo combustible y emitiendo gases. La contaminación del aire en Lima, según un estimado del Banco Mundial del año 2005, provoca enfermedades respiratorias y cardiovasculares que producen cada año 2,765 muertes y pérdidas económicas de 1,200 millones de soles. Evidentemente, esos taxis viejos y destartalados que todavía son comunes, son los más contaminantes.

Otro problema es que los taxis vacíos, buscando pasajeros y deteniéndose en las esquinas cuando la luz está verde, hacen mucho más lento el tráfico. Hace unos diez años, este efecto no era importante, porque no había tantos carros en Lima y las avenidas no estaban tan llenas. Pero hoy el exceso de taxis hace que todos, viajemos en combi, en bus o en carro, vayamos más lento y perdamos tiempo, ánimo y calidad de vida.

Pero hay otro efecto negativo del exceso de taxis y éste se produce sobre ellos mismos. Al haber demasiados taxis sin regulación, estos tienen que circular vacíos, gastando combustible sin obtener ingresos.

Personalmente, estoy gratamente sorprendido por una compañía de taxis a la que se puede llamar por celular y le mandan un taxi adonde usted esté en 10 minutos. Sus taxis no andan circulando por la ciudad llenando las calles, agravando el tráfico y contaminando; cuando no tienen pasajero, se detienen a esperar que los llamen. La empresa funciona con un sistema computarizado y georeferenciado (basado en GPS) de tal manera que los taxis van al cliente que esté más cerca.

Estamos en el siglo XXI. No podemos seguir llenos de taxis informales y contaminantes como nos dejó Castañeda. Como en cualquier ciudad del mundo, los taxis limeños deben estar registrados y regulados. A algunos taxistas no les gusta y quieren seguir sin pagar sus multas y circulando con carros viejos muy contaminantes. Pero eso no es lo que queremos los limeños.

Mejorar el sistema de taxis de Lima seguramente impone obligaciones a taxistas que no son, sin duda, personas ricas o acomodadas. La enorme desigualdad del ingreso y la falta de empleo que produce el actual modelo económico, hace que los efectos sociales de la reforma del transporte de Lima necesita se sientan más. Pero no podemos seguir esperando. La Municipalidad de Lima hace bien en NO detenerse en las reformas que la ciudad necesita. Los ministerios de transportes y de trabajo debieran poner el hombro en este esfuerzo apoyando el chatarreo y la reconversión laboral.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Regular los taxis en bien del tráfico de la ciudad



Por Pedro Francke

Todas las ciudades del mundo regulan el sistema de taxis. Para los ultraliberales, que creen que el mercado es lo que resuelve solito todos los problemas, esto les parece una barbaridad. Una clase de Microeconomía 1 les puede hacer entender: la circulación de taxis en exceso que dan vueltas sin pasajeros, así como nos sirve para tomar un taxi sin tener que esperar mucho, también genera efectos negativos sobre el resto y, paradójicamente, sobre ellos mismos. Este es el concepto que los economistas llamamos externalidades.

Reiteramos que los taxis atienden necesidades importantes: yo mismo, que me encuentro con una pierna fracturada sin poder apoyarla, dependo hoy de los taxis para moverme por Lima. Pero la verdad es que, casi sin darnos cuenta, de a poquito  en poquito, un exceso de taxis también trae efectos negativos.

La externalidad negativa más obvia del exceso de taxis es la contaminación de la ciudad. Los taxis dan vueltas y vueltas sin llevar pasajeros, consumiendo combustible y emitiendo gases contaminantes. La contaminación del aire en Lima, según un estimado del Banco Mundial del 2005, provoca enfermedades respiratorias y cardiovasculares que producen cada año 2,765 muertes y pérdidas económicas de 1,200 millones de soles. Esto se produce sobre todo por “los riesgos asociados con la exposición a material particulado, especialmente aquellos de menos de 2.5 micras (PM2.5), los cuales tienen una relación bien documentada con los efectos negativos sobre la salud”.  Evidentemente, esos taxis viejos y destartalados que todavía son comunes, son los más contaminantes.

Otro efecto negativo del exceso de taxis es el tráfico de la ciudad. Los taxis vacíos, dando vueltas buscando pasajeros, deteniéndose en las esquinas cuando la luz está verde, hacen mucho más lento el tráfico. Hace unos diez años, este efecto no era importante, porque no había tantos carros en Lima y las avenidas no estaban tan llenas. Pero hoy todos vivimos a diario el tremendo problema y las horas perdidas del sobrecargado tráfico de Lima. El exceso de taxis hace que todos, viajemos en combi, en bus o en carro, vayamos más lento y perdamos tiempo. El mal humor que causa este horrible tráfico y el tiempo perdido con nuestras familias o actividades, afecta nuestra calidad de vida.

Pero hay otro efecto negativo del exceso de taxis en circulación, y este se produce sobre ellos mismos. Porque cuando hay demasiados taxis, estos tienen que dar vueltas vacíos, gastando combustible sin lograr ingresos y agravando el tráfico.  Si hubiera menos taxis, cada uno de ellos podría hacer más viajes al día.

Personalmente, ahora que necesito los taxis estoy gratamente sorprendido por una compañía de taxis- no diré el nombre para que no parezca propaganda – a la que se puede llamar por celular y le mandan un taxi adonde usted esté en 10 minutos. Sus taxis no andan circulando por la ciudad llenando las calles, agravando el tráfico y contaminando, sino que cuando no tienen pasajero, se detienen a esperar que los llamen, funcionando con un sistema computarizado y georeferenciado (basado en GPS) de tal manera que van al cliente que esté más cerca.

Estamos en el siglo XXI. No podemos seguir con un esquema de taxis informales y sin regulación como el que nos dejó Castañeda. Es necesario avanzar a la modernidad, y como cualquier ciudad del mundo, los taxis deben estar registrados, controlados y regulados. A algunos taxistas no les gusta y quieren seguir sin pagar sus multas circulando con carros viejos que generan alta contaminación. Pero eso no es lo que queremos los limeños.

Publicado en Otra Mirada