Mostrando entradas con la etiqueta hildebrandt en sus trece. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hildebrandt en sus trece. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de abril de 2014

Calentamiento global: quizás los jóvenes nos salven

Escribe Pedro Francke

Para discutir sobre el cambio climático, unas 20 mil personas de todo el mundo vendrán a Lima del 1ro al 15 de diciembre de este año. Al evento que se llama la COP 20 vendrán delegaciones de alto nivel de todos los estados. Sindicalistas, ONGs y activistas ambientalistas del planeta entero buscarán hacer oír su voz, en hindi, en swahili, en árabe, en chino. Miles de periodistas de todas las cadenas importantes del mundo estarán presentes.   
Se gastarán millones de millas de viajes en avión y habrá un tráfico infernal en nuestra ciudad capital en momentos pre-navideños que producirán muchos gases de efecto invernadero. Pero el mundo tiene que ponerse de acuerdo, y a pesar de la paradoja ambiental, hasta ahora las reuniones presenciales siguen siendo fundamentales para tomar decisiones entre muchos.
Calentamiento Global
El 5to informe del Panel Internacional de Expertos sobre Cambio Climático ha reafirmado que el calentamiento global avanza y ha establecido con un 95% de certeza que somos los humanos los responsables (7 años atrás decía que tener certeza al 90%).
La temperatura del planeta ha aumentado casi 1 grado centígrado (más precisamente 0,85 grados) entre 1880 y 2012, causando una elevación del nivel del mar de 19 centímetros.
El hielo del ártico se ha ido perdiendo en los últimos 40 años a un ritmo de medio millón (500,000) de kilómetros cuadrados por decenio; es decir, ya se ha perdido un área de hielo superior en tamaño a la de todo el Perú.
Para el año 2100 la temperatura global subiría entre 1,5 y 4,5ºC, causando  un aumento en el nivel del mar de entre 26 y 82cm (en el 2007 pensaban que subiría entre 18 y 59 cms).
Según el Informe Stern, 700 páginas escritas por un grupo inglés de alto nivel encabezado por el economista Nicholas Stern, si no se hace nada el mundo se expondría a una recesión que podría alcanzar el 20% del PIB global, con el riesgo de una ”disrupción de la actividad económica y social durante el resto de este siglo y el siguiente, de una escala parecida a la de las grandes guerras y la Gran Depresión”.
Hoy ya parece increíble que algunos republicanos gringos, esos fanáticos pro-trasnacionales, hayan estado durante décadas tratando de negar esta realidad, haciendo lobby y gastando millones de dólares para difundir ideas sin sustento científico. Parece increíble, pero todavía sigue sucediendo, con los lobbies petroleros a todo dar tratando de desacreditar a los científicos. Parece increíble, pero al mismo tiempo que se llevaba a cabo la COP 19 en Varsovia a fines del año pasado, los partidarios del carbón – producto altamente contaminante – hacían su propia cumbre para oponerse a las propuestas ambientalistas.
Colapso
Durante años, mientras escuchaba estas historias del calentamiento global, desechaba rápidamente el tema. Tenía una fe ciega en la humanidad. Hasta que leí “Colapso”, libro de Jared Diamond, un biólogo norteamericano que recomiendo mucho (“El tercer chimpancé” y “Armas, gérmenes y acero” también son excelentes). Bueno, “Colapso” muestra la historia de media docena de sociedades humanas que desaparecieron por razones ambientales: los mayas, los vikingos en Groenlandia, los indios anasazi, los habitantes de la isla Pitcairn, los de la isla de Pascua.
Me acuerdo mucho de esos últimos: vivían básicamente de la pesca y para ello hacían canoas a partir de los árboles de la isla. Hasta que se tiraron abajo hasta el último árbol. Como se pregunta Diamond, ¿cómo alguien puede hacer algo así? ¿Cómo pueden haber sido tan estúpidos? Pues lo cierto es que la civilización de la isla de Pascua colapsó, la población cayó a la décima parte y decenas de esas grandes cabezas de piedra se quedaron a medio hacer, algunas incluso ya listas pero sin poder ser trasladadas a los centros poblados. Simplemente fue sucediendo de a pocos, y su organización, sus instituciones, no pudieron prever y ponerse de acuerdo; siguieron haciendo todo como antes hasta llegar al colapso.
Ya llevamos casi dos décadas discutiendo en el mundo sobre el calentamiento global, ya más de una década con cumbres dedicadas exclusivamente al tema y no se ha avanzado casi nada en términos de acción política. No hay un acuerdo global posterior al Protocolo de Kyoto, firmado en 1997 pero que ha tenido muy poca eficacia real: los países desarrollados no han cumplido sus compromisos de controlar sus emisiones de gases mientras que China, fuera de toda obligación, ha aumentado tanto sus emisiones que ha alcanzado a los Estados Unidos. Quizás estamos empezando a parecernos un poquitito a los pascuences.
No es tan complicado
¿Qué hay que hacer? El informe Stern dice que hay que invertir un 1% del PBI mundial en mitigación de los riesgos; no es poco pero tampoco es una suma prohibitiva. Pero sobretodo hay que tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Hay que reemplazar petróleo y carbón por energías renovables (eólica, solar), estableciendo impuestos por la contaminación producida y subsidiando nuevas tecnologías limpias.
Hay que detener la deforestación, controlando la tala y quema indiscriminada y promoviendo el cuidado del bosque por las poblaciones indígenas, ya que los árboles capturan el carbono.
Hay que reducir el consumo de carnes rojas, ya que las vacas (y demás rumiantes) producen también gases.
Hay que, hay que, hay que.
Pero las cosas no van mejorando. Estados Unidos ha encontrado nuevas formas de explotar petróleo y gas, que lo abaratan, favoreciendo la emisión de gases. China contamina sin control  y se ha lanzado a controlar pozos petroleros en todo el mundo, incluyendo Perú (acaban de comprar lo que PetroBras tenía en el Perú). Su objetivo es el de venderle más al mundo y saben que gana la competencia quien produce más barato – sin importar el daño ambiental causado. Mc Donalds sigue llenándonos de mega-hamburguesas (carne de res) que además promueven la obesidad y la mala salud. La deforestación sigue avanzando al ritmo de 13 millones de hectáreas cada año, mientras el mundo sigue discutiendo los detalles de una política al respecto bajo el sofisticado nombre de REDD+.
Perú al pie del orbe
En el Perú, solo para sembrar palma aceitera en 6 meses se han deforestado 13 mil hectáreas de bosque amazónico, pero en Loreto hay solicitudes por otras 150 mil hectáreas. Mientras, el ministro von Hesse dice sin sustento técnico que en el Perú hay otras 600 mil hectáreas aptas para palma aceitera - previa destrucción del bosque, evidentemente.
Para obtener permisos para la palma aceitera se han festinado una serie de trámites, como ha investigado IDL-Reporteros. Las Fiscalías ambientales de Loreto y Ucayali tienen abiertos varios procesos de investigación por esto pero sin concretar nada. Este no es sino uno de tantos casos de deforestación que pasan nomás.
Pero la principal emisión de gases contaminantes en el Perú es causada por el transporte. Desde luego, este problema está concentrado en Lima, donde hay más de un millón de vehículos que emiten el 70% del total nacional de gases. Cada año hay 100 mil vehículos más en Lima. La reforma del transporte público es sin duda una prioridad.
Hay pocas razones para ser optimistas sobre el calentamiento global hoy. A nivel internacional, los megapoderes son un fiasco. Los jóvenes tienen que ponerse las pilas, pues son sus vidas las que se verán más afectadas.

Publicado en Hildebrandt en sus trece, 21 de febrero de 2014

MUJERES DESIGUALES

Escribe Pedro Francke

Me han estremecido
un montón de mujeres
mujeres de fuego
mujeres de nieve
pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido
lo que a mí más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija
son tus ojitos divinos.
Silvio, por supuesto, nunca Arjona.

Mujeres batalla
Nadine se mete donde no debe. Gobierna cuando no le corresponde y quien fue elegido presidente permite violentar la institucionalidad que le fue confiada. Ha preferido los oropeles de la Confiep y los oros de los dueños del Perú, cuando había establecido tantas veces una postura distinta. Imposible, en este día de la mujer, no batallar contra esta señora.
 
Gladys Triveño sorprende. Tecnócrata gris, parecía. Resultó firme antes los grandes tiburones de la harina de pescado, defendiendo a los pescadores artesanales y la mesa popular frente a estos multimillonarios acostumbrados al abuso y la corrupción. Salió, finalmente, a decir las verdades de las presiones que recibió y de las mafias contra las que batalló.
 
Rossana Echeandía defiende a los curas sodálites con tendencias pederastas. Como periodista escribe  pretextos para desacreditar el testimonio de Jason Day que, ya sabemos, no dará lugar a juicio alguno, solo alerta de lo que sucede. Dice que la fecha no coincide, como si alguien pudiera recordar el mes, día y hora de un evento de su niñez. Esta mujer batalla a favor de la institución más machista y misógina de occidente que aún está lejos de introducir los cambios que hacen falta para que sus miembros se humanicen más.
 
Máxima Acuña de Chaupe, resiste. Su familia es dueña de una pequeña parcela de terreno en una zona rural cajamarquina, adonde Yanacocha quiere expandir sus operaciones. Ella no quiere vender. Resiste policías, golpizas, acusaciones de fiscales que viajan en carros de Yanacocha. Mujer batalla ejemplar.
 
Justicia en el Trabajo
Pasemos ahora de los casos a las poblaciones, los sistemas sociales y las estadísticas. A la mirada global.

De la cartera de conocimientos de los estudios económicos, sacamos esto. Las mujeres ganan en promedio 30 por ciento menos que los hombres. Si no son blanquitas, descuente otro 15 por ciento. Si no son “bellas”, descuénteles una décima parte.
 
El 30 por ciento de menos que en promedio ganan de menos las mujeres, viene en 2 tramos. El primer tramo es por el tipo de empleo: las mujeres enfrentan más barreras para alcanzar los puestos de trabajo de mayor “categoría”. El segundo tramo es porque, aun teniendo el mismo puesto de trabajo y las mismas capacidades que un hombre, las mujeres ganan 15% menos. Ninguna de las dos discriminaciones es justificable, contra ninguna de las dos ha hecho nada Ana Jara o alguna de sus antecesoras, ni tampoco el ministerio de trabajo.
 
Imagínese ahora a un hombre y una mujer que, en contra de todas estas estadísticas, trabajan toda su vida ganando exactamente lo mismo y les han descontado exactamente igual para su jubilación. Si ambos están afiliados a una AFP, cualquiera sea esta, la mujer obtendrá una pensión 10% menor que la que obtendrá un hombre, no importa que sus necesidades sean iguales o quizás mayores. ¿Cómo así? Argumentan que, como se espera que vivan más, deben recibir menos mensualmente, porque si no la cuenta financiera donde están sus aportes se desequilibra. Es que bajo la óptica neoliberal solo hay cuentas bancarias y no existen los derechos. Pero esa discriminación en Europa no se permite.
 
Por otro lado, el mismo sistema de AFPs tiene otro elemento en el que importa la diferencia en la salud y la esperanza de vida entre hombres y mujeres: el seguro de sobrevivencia e invalidez que pagamos todos los meses los afiliados a las AFPs. Ese seguro tiene la misma tasa para hombres y mujeres, a pesar que es bien sabido que el riesgo de las mujeres es bastante menor (en Chile, por eso, las mujeres pagan una tasa menor), por lo que si solo importa el equilibrio financiero debieran pagar menos.
 
O sea: en las AFPs la diferencia entre la salud de hombres y mujeres, cuando se puede interpretar a favor del hombre sí se considera, pero cuando juega a favor de la mujer, allí no se considera. Inequidad, que le dicen. Viva la reforma de Castilla.
 
En estos tiempos, no está demás anotar que el salario mínimo es igual para hombres que para mujeres y que el Sistema Nacional de Pensiones de la ONP paga igual a hombres y mujeres de similar condición. Como para recordar que los sistemas sociales públicos igualan a quienes logran entrar a ellos; igualan los géneros, igualan los orígenes étnicos, igualan un poco incluso las diferencias de clases. Como para recordar que la lucha por la equidad de género es parte de la lucha por la igualdad entre todos los seres humanos.
 
¿Dónde está el protocolo?
Ha pasado más de una década desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos revisó el caso de K.LL, una adolescente de 17 años que tuvo un embarazo anancefálico: el feto no tenía cerebro. Necesariamente moriría al nacer o pocas horas después, causando un obvio sufrimiento a la madre.
 
La Corte conoció el caso luego de que Karen Llontop pasó por todo eso, pero estableció que el Perú debe aprobar un protocolo para el aborto terapéutico. Nuestra Constitución establece ese derecho cuando la vida o la salud de la madre están en riesgo, pero como en tiempos coloniales, la ley se acata pero no se cumple. Cipriani, presente, sintiéndose a sus anchas en la linda catedral colonial de Lima, y desde allí defendiendo que en esto sigamos como en tiempos de la Santa Inquisición.
 
Desde el fallo de la Corte han pasado una docena de ministros, incluyendo varias ministras, y nada. Pasó Pilar Mazzetti, y nada. Ahora tenemos nuevamente una mujer como ministra de salud, y nada. Buscando pretextos y dándoles larga porque se mueren de miedo de Cipriani, y mientras tanto miles de mujeres peruanas siguen sacrificando sus vidas y su salud en el altar de los prejuicios seudorreligiosos.  
 
“Somos partidarios de los principios, no de los hombres”, dijo Emiliano Zapata. La frase vale doble hoy día cuando lo que debe estar primero son los derechos de las mujeres.

Lo fácil
Muchos temas se quedan en el tintero. La desigualdad, discriminación y exclusión de las mujeres se expresa en tantos otros espacios: las ofensivas frases callejeras, la inseguridad ciudadana de la que son víctimas preferidas, la política y los espacios de poder, etc.

Reivindicar los derechos de las mujeres no se sustenta en que las mujeres sean intrínsecamente mejores, como nos recuerdan todos los días Keiko Fujimori, Lourdes Alcorta y María Luisa Cuculiza. Es porque tienen la misma y no menor dignidad que nosotros los hombres.

Hacerlo no es solo cuestión de mujeres; como hemos visto, algunas de ellas les hacen flaco favor a la lucha por la igualdad de género. Esta lucha es de todos. Para quienes venimos de una  formación familiar sólidamente machista apenas horadada por los heroicos esfuerzos de una hermana feminista y de mis hijas batalladoras, no es fácil dar esa lucha en la vida diaria. Mucho más fácil será estar, hoy 7 de marzo, desde las 4 pm en el Parque de la Muralla, con la marcha por los derechos de las mujeres.


Publicado en Hildebrandt en sus trece, 7 de marzo de 2014