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jueves, 30 de abril de 2015

Juzgarán como delito de lesa humanidad las violaciones sexuales a mujeres durante el conflicto armado interno en Perú


ü  14 miembros del Ejército fueron acusados de violar sexualmente a mujeres  en la región de Huancavelica.

ü  Huancavelica fue el segundo departamento del país con mayor porcentaje de violaciones sexuales durante el conflicto armado  (1980-2000).


14 miembros del Ejército fueron acusados de violar sexualmente a mujeres  en la región de Huancavelica. Las penas que ha solicitado la Tercera Fiscalía Superior Nacional oscilan entre los ocho hasta los 20 años de cárcel. Este es el segundo caso que será enjuiciado como delito de lesa humanidad, de los 19 denunciados a nivel nacional. En la actualidad, hay registradas en el país más de 4.405 mujeres víctimas de violación sexual, inscritas  en  el Registro Único de Víctimas (RUV), durante el conflicto armado interno (1980-2000), de éstas sólo 2.963 han recibido una reparación únicamente económica. Sin embargo ninguna  ha obtenido todavía justicia.

“Consideramos esta decisión un avance en materia de justicia. La acusación fiscal, se constituye como parte del proceso de reparación para las víctimas, lo que ayuda a menguar el dolor de las afectadas y el proceso de recuperación de sus proyectos de vida”, explica María Ysabel Cedano, directora de Demus, organización que defiende a tres de las víctimas. “Estamos a la expectativa de que la Sala Penal Nacional fije fecha para el inicio del juicio oral”, afirma.

Huancavelica fue el cuarto departamento del país donde hubo más muertos y desaparecidos, un total de 782 personas registró la CVR. Asimismo, este departamento fue el segundo que registró un mayor número de violaciones sexuales.  En una región, además, que estaba entre las cinco más pobres de Perú. El 83% aproximadamente de los estos actos en el país son imputables al Estado, y un 11% corresponde a los grupos subversivos de Sendero Luminoso y el MRTA, de acuerdo a este informe (de los 572 casos que documentó). Las víctimas eran en su mayoría quechuahablantes (75% de los casos), de origen rural (83%), campesinas o amas de casa, entre  los 20 y 29 años (120%), y entre 10 y 9 a 19 años (100%). La CVR concluye que “tiene evidencias que le permiten concluir que “en relación al Estado la violencia sexual fue una práctica generalizada y subrepticiamente tolerada pero en casos abiertamente permitida por los superiores inmediatos”. 
 
Violaciones sexuales como estrategia militar

Hace más de 30 años, en marzo de 1984, llegaron a las localidades de Manta y Vilca (Huancavelica) miembros del Ejército peruano con el fin de contrarrestar las acciones terroristas de Sendero Luminoso en la zona, para lo cual construyeron una base militar. Sin embargo, utilizaron ese espacio para cometer actos de tortura, violencia física y sexual en contra de la población. La Base Militar que se instaló en Manta estuvo activa durante catorce años. Al interior, ocurrían ejecuciones extrajudiciales, violaciones sexuales, detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas, entre otros.

Las violaciones sexuales eran comunes, debido al enorme poder político y al manto de impunidad que revestía a los militares, así como la excesiva permisividad por parte de sus mandos. En Manta y Vilca, así como en otras ciudades de Perú, se violó sexualmente a las mujeres -como estrategia militar o como parte de ella- en el periodo del conflicto armado. “Se trató de una práctica sistemática”, asevera Cedano.

El largo camino hacia la Justicia

En el 2004, se realizaron las primeras investigaciones preliminares en la Fiscalía de Huancavelica. En el 2007, se formalizó la denuncia realizada por las víctimas y posteriormente se inició el proceso penal.  El expediente se encontraba en la Tercera Fiscalía Superior Nacional desde noviembre de 2013.  En marzo, después de un año y medio de tensa espera, finalmente el fiscal a cargo formuló acusación contra los 14 miembros del Ejército, entre oficiales, sub oficiales y personal de tropa, sindicados de cometer estos crímenes. Las penas que ha solicitado fiscalía oscilan entre los ocho hasta los 20 años de privación de la libertad.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Violaciones sexuales durante el conflicto armado interno siguen impunes



De las 3,282 violaciones sexuales que registra el Consejo de Reparación del Ministerio de Justicia durante el conflicto armado interno, solo hay 19 casos que están siendo investigados, no hay nadie preso ni sancionado. La región más golpeada es Ayacucho: 1,335 (40% de casos), le sigue Apurímac (600), Huancavelica (369), Junín (271). Se reporta además que producto de estas violaciones nacieron 117 niños.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Tribunal de Conciencia condena al Estado peruano por delitos de lesa humanidad

El Tribunal de Conciencia conformado por tres reconocidas personalidades por su trayectoria en los derechos humanos de las mujeres condenó al Estado peruano por los delitos de lesa humanidad en cuanto a las violaciones sexuales durante el conflicto armado interno y las esterilizaciones forzadas en el segundo gobierno de Fujimori. En su pronunciamiento emitido señala que ambos casos constituyen delitos graves y sistemáticos, y que el Estado peruano no garantizó los derechos humanos sino que los vulneró.


Tras los testimonios de Carmen y Doris víctimas de violaciones sexuales por parte de las fuerzas armadas, el Tribunal señaló que estas violaciones se realizaron sistemáticamente a merced de las fuerzas militares que tenían el total control y poder en las zonas donde habían bases militares durante el conflicto armado interno, “en el Derecho Penal Internacional estos casos constituirían delitos de lesa humanidad”, señaló Cecilia Medina, miembro del Tribunal.

 
La violación sexual constituye una de las afectaciones más graves contra las  mujeres, porque es una intrusión contra el cuerpo de las mujeres. En el caso de “Carmen” no se respetó minoría de edad, sin posibilidad de dar consentimiento,  y por esa condición debía ser protegida. Y, en el caso de “Doris”, además de la violación sufrió tratamientos prohibidos por el derecho internacional, dice Medina. En ambos casos las víctimas testimoniaron y demandaron justicia.

 
Delitos siguen impunes. Medina dijo que el Estado negó a las mujeres  el acceso a la justicia, ya que hubo numerosos años sin investigación pese a la denuncia del padre de “Carmen”, que la investigación se inició en 2008, sin resultado visible a la fecha.


Esterilizaciones forzadas
Los casos de esterilización forzada (EF) se dieron a conocer por el hijo de Mamérita Mestanza y por el hermano de Celia Ramos, ambas fallecidas a causa de una operación realizada en pésimas condiciones. 

 
En estos casos  el Tribunal de Conciencia explicó  que se trató de una política que va contra la Convención Americana de Derechos Humanos, en el caso de Celia Ramos se violó el derecho a la vida de la víctima,  quien murió a consecuencia de la EF, pues el Centro Médico no contaba con instrumentos ni equipos para responder ante emergencias, es decir tenía carencia de condiciones mínimas, siendo esta conducta  responsabilidad del Estado, que tiene la obligación de ejercer la supervisión de las prestaciones de salud.

 
“Las consecuencias de la EF, en el peritaje escuchado, da cuenta de los efectos negativos que esta tiene para la mujer, particularmente en una región del Perú en la que la identidad de las mujeres está estrechamente relacionada con la procreación.  Todo ello constituye una violación al art. 5 de la Convención Americana. En este tipo de juicio corresponde al Estado iniciar una investigación criminal y llevarla a su término, archivar este caso es totalmente improcedente” señaló Medina.

 
El Tribunal estuvo conformado por Cecilia Medina, ex Jueza y Presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Jairo Rivas, ex Secretario Ejecutivo del Consejo de Reparaciones en Perú, y actual asesor de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas de Colombia y Salomón Lerner, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

 
Datos:

ü  Entre los años de 1996 a 2001 se realizaron 271,028 ligaduras de trompa, según un informe de la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, solo en un caso el Estado reconoció su responsabilidad en la violación de los derechos, el caso de Mamérita Mestanza, las demás denuncias siguen a la espera de justicia.

ü  El Consejo de Reparaciones del Ministerio de Justicia registró 3,282 casos de violaciones sexuales hasta octubre de este año, sin embargo, no hay ninguna sanción a los responsables, pese a que la gran mayoría de los casos han sido cometidos por miembros de las fuerzas del orden.