domingo, 28 de abril de 2013

Hay una tendencia creciente por parte de las empresas mineras y petroleras en adoptar políticas de DD.HH.

Oxfam presentó informe: Índice sobre Consentimiento de la Comunidad. Posiciones públicas de compañías petroleras y mineras sobre el Consentimiento Previo, Libre e Informado


Las compañías petroleras y mineras están aumentando sus compromisos establecidos con los derechos humanos, así lo revela la última investigación de Oxfam América, que presenta un estudio de las políticas públicas de 28 compañías petroleras y mineras*. Cinco de las empresas encuestadas: Inmet, Newmont, Talisman Energy, Rio Tinto y Xstrata -con capitalización de mercado total de más de 180 mil millones de dólares- han expresado públicamente su compromiso explícito con el Consentimiento Libre Previo e Informado (CLPI).

 
Aunque sólo cinco de las compañías estudiadas se comprometen explícitamente al CLPI, 20 empresas han incorporado -directa o indirectamente- conceptos generales de apoyo de la comunidad o licencia social en sus posturas hacia actividades de desarrollo de proyectos.

 
Resalta el informe que todas las compañías -con excepción de dos de ellas- se comprometen a respetar los derechos humanos, con frecuencia refiriéndose al Marco de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos. De las 28 empresas analizadas, 23 se comprometen de manera pública a respetar específicamente los derechos de los pueblos indígenas. Aunque no son específicas respecto al tema del consentimiento de la comunidad.

 
Es probable que el cambio en las empresas en los últimos tres años se deba en gran parte a la intensificación de los conflictos sociales y a las controversias de los proyectos mineros, junto con las nuevas normas internacionales de crédito financieros establecidos para el sector privado por parte del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional. El compromiso total del Grupo del Banco Mundial para el sector de las industrias extractivas tiene un promedio de $ 910 millones de dólares por año durante los últimos cinco años fiscales.


Conflictos

Con la intensificación de los conflictos sobre los derechos de la tierra, agua y minerales, las empresas tienen que trabajar con las comunidades para asegurar que tengan una voz significativa en el proceso de toma de decisiones, y que los proyectos elaborados deben contemplar el respeto de los derechos humanos.

 
Así los proyectos mineros pueden perder 20 millones de dólares cada semana por demoras generado por diversos conflictos sociales. En el 2005, Nigeria perdió hasta 800 mil barriles al día por la violencia en el Delta del Níger.

 
Durante el problema social entorno al proyecto Conga, Newmont sostiene haber tenido pérdidas aproximadas de 2 millones de dólares diarios durante los primeros días de las protestas locales que paralizaron sus operaciones. Y en el proyecto Quilish, durante las dos semanas de protestas, el valor de las acciones de Newmont bajo en 7%.

 
Emily Greenspan, asesora de políticas de la organización internacional de ayuda social Oxfam América con sede en Washington DC, sostiene que debido al impacto económico ahora las empresas se están dando cuenta que deben de abordar los crecientes riesgos asociados con obtener el consentimiento de la comunidad y mantener una licencia social.

 
Señala el informe que actualmente el CLPI es considerado como un estándar de oro y está surgiendo como un principio de “prácticas óptimas” para el desarrollo sostenible, empleado para reducir el conflicto así como para realzar la legitimidad del proyecto, debido a que exige a las comunidades a estar adecuadamente informados de los proyectos extractivistas.



 

*Inmet, Newmont, Rio Tinto, Talisman, Xstrata, Anglo American, Marathon, AngloGold, Ashanti                           Occidental, Areva, Pluspetrol, Barrick Gold, Repsol, BHP Billiton, Shell, BP,                                                       Total, ExxonMobil, Freeport-McMoRan, Imperial Oil, Canadian Natural Resources, Chevron, ConocoPhillips, Goldcorp, Hess, Perenco, Statoil, Vale.

 

MODELO AGROEXPLOTADOR




Escribe Pedro Francke
Se reúne el Foro Económico Mundial y Ollanta Humala habla de diversificar la economía y de una economía más equilibrada entre lo público y lo privado en el marco de las negociaciones para comprar Repsol. Si le creemos – difícil en realidad - una nueva discusión podría abrirse sobre el modelo económico y los cambios que se necesitan. Pero un tema clave resulta ausente: la necesidad de un mejor equilibrio entre empresarios y trabajadores, entre ganancias y salarios, entre financistas y derechos laborales.

En este tema el gobierno camina al revés, hacia un mayor desequilibrio. La semana pasada, el ministro José Luis Silva había hecho una fuerte denuncia: “Las ONG extranjeras están en el país para desestabilizar en algunos casos y en otras para generar mayores costos a las empresas peruanas, para que pierdan competitividad ante sus pares de otros países”. Se trata evidentemente de una denuncia muy poco seria, ya que si tuviera pizca de prueba ya habrían expulsado a los responsables de tremenda violación de la soberanía nacional, sobre todo si alguien refresca su memoria y se recuerda que se trata de un gobierno del partido “nacionalista”.

En realidad Silva, dueño de importantes empresas farmacéuticas nacionales, respondía a la carta que hace unas semanas un grupo de trasnacionales de ropa – no de sindicatos, de gigantescas empresas de muy conocidas marcas– le envió al gobierno, reclamando por la reiterada violación de derechos laborales. Las trasnacionales tienen miedo que, si en Europa se enteran que al primero que se sindicaliza en el Perú inmediatamente lo despiden, podrían tener un fuerte boicot de consumidores en su contra. Ya les pasó antes.

El régimen de exportación no tradicional

250 mil trabajadores peruanos están sujetos a contratos de exportación no tradicional. El Decreto Ley 22342 es de la época de la dictadura militar de Morales Bermúdez y permite que los trabajadores sean sometidos a contratos de plazo fijo durante décadas, de tal manera que al primer reclamo, no les renuevan el contrato y se quedan fuera sin derecho a ninguna indemnización ni reposición.

Esta ley no tiene límite de tiempo: empresas que llevan décadas y ya tienen ganancias millonarias y una posición de competitividad muy bien posicionada, siguen con sus mismos trabajadores impedidos de tener un sindicato. Y claro, que a consumidores de países desarrollados, donde los derechos importan y los trabajadores también, eso les sabe a chicharrón de sebo.

A pesar de todas las amenazas, con mucho esfuerzo esfuerzo y tras reclamos internacionales, los trabajadores de Topytop han logrado formar un sindicato. Esta semana Amed Albujar, el secretario general del Sindicato de Topy Top, una de las principales empresas de exportación de confecciones, fue detenido justo cuando salía de una reunión sindical y en pleno proceso de presentar el pliego de reclamos.  Le sembraron "quetes" en su mochila, para llevarlo detenido a la Comisaría de Zárate. Ya fue liberado, pero el amedrentamiento es evidente.

 La libertad sindical es una libertad fundamental,  que desde luego no es considerada por nuestros destacados liberales criollos, esos que se rasgan las vestiduras por cualquier movimiento mínimo del estado para regular la economía. No importa que el derecho al trabajo esté consagrado en la Carta Universal de los Derechos Humanos ni que la libertad sindical sea respaldada por gobiernos, empresarios y trabajadores de casi doscientos países reunidos en la Organización Internacional del Trabajo. La CONFIEP, el ministro Castilla, Alan García y Fujimori, emulando a la Thatcher y Rajoy, luchan porque el derecho a organizarse en sindicatos no exista.

Los  agroexportadores

El sector agroexportador tiene para escoger. Puede acogerse al régimen de la exportación no tradicional, pero tiene además un régimen agrario especial, por el que paga solo la mitad del impuesto a la renta (utilidades), pagan menos gratificaciones y vacaciones, y contribuyen a EsSalud 4% en vez de 9% del salario. Ojo, amigo lector: estas grandes empresas exportadores que tienen ganancias de cientos de millones de dólares, pagan menos impuesto a las utilidades (15%) que la bodeguita de la esquina o la microempresa de muebles de Villa El Salvador (30%). Las agroexportadoras multimillonarias pagan a EsSalud menos de la mitad de lo que paga el independiente informal que apenas llega al sueldo mínimo.

Entre el 2001 y el 2010 las exportaciones agrarias han crecido desde 650 millones a 3,200 millones de dólares, lo cual está muy bien. Muy positivo para nuestra economía. Pero un informe hecho por Apoyo a pedido de la AGAP (Asociación de empresas agroexportadoras) muestra que un trabajador del sector gana en promedio apenas 971 soles. Menos de mil soles mensuales por deslomarse 8 horas 6 días a la semana recogiendo espárragos o uvas. Lo peor es que, considerando el aumento de los precios al consumidor, el salario promedio de un trabajador del sector agroexportador en estos 12 años de democracia desde el año 2000 no creció, sino que disminuyó en 16%. En términos reales el trabajador de una de estas empresas gana hoy 125 soles menos que hace 12 años. ¡Viva el ministro Silva! ¡Abajo las ONGs extranjeras que quieren quitarnos competitividad reinstaurando derechos laborales!

En la agroexportación los sindicatos están prácticamente prohibidos. En el Perú la sindicalización alcanza al 4,7% de trabajadores, es mínima y por esto hay tantos abusos, pero en la agroexportación es apenas el 1.3%. Claro, si al que reclama, organiza un sindicato, pide diálogo y presenta un pliego de reclamos lo botan, que podemos esperar. Por eso, las ventajas que tiene la agroexportación, de pagar menos impuestos, usar el agua a bajo costo incluso depredándola como en Ica y pagar menos gratificaciones, vacaciones y contribuciones a la seguridad social que el resto, no favorecen a los trabajadores.

CHAVISMO DESEMBOZADO

Entre denuncias a “ONGs extranjeras” y encarcelamiento de dirigentes sindicales, ha trascendido que el Ministerio de Economía y Finanzas viene preparando proyectos de leyes y normas para terminar con las enormes discriminaciones que existen en el mercado laboral, en el que trabajadores de la exportación y el agro tienen menos derechos legales que el resto. Castilla se volvió chavista ´pensará algún lector. No, no, no se confundan. Lo piensa hacer recortando derechos y beneficios a todo el resto. Igualación para abajo. Aumentando las desigualdades.

Como se ve, la reacción del gobierno a las trasnacionales de la ropa no ha sido restituir los derechos laborales que prometió el candidato Ollanta. El gobierno que la derecha denuncia de ser “chavista” y de “espantar inversiones” no insinúa medida alguna a favor de los trabajadores. Mientras tanto, las señoras que en Ica trabajan bajo el sol 8 horas, seguirán sin poder tener un sindicato ni pretender que les chorree un poquito del boom agroexportador.

Publicado en Hildebrandt en sus trece, 26 de abril de 2013
 

Caen Precios, Caen Proyectos



Escribe Carlos Monge
Quienes hemos venido diciendo que el Proyecto Mina Conga es inviable ambiental, social y políticamente, hemos sido frecuentemente acusados de conspirar contra el desarrollo nacional pues el crecimiento de la economía y el bienestar de las mayorías dependería de esa y otras inversiones mineras.

Pues bien, parece que, efectivamente, Conga No Va. Y parece que tampoco van otros proyectos en Cajamarca (¿Michiquillay? ¿Galeno?), ni tampoco Quellaveco en Moquegua. ¿Qué pasó? ¿Rotundo triunfo de los antimineros? Santos y Arana hicieron retroceder a Newmont, Lúmina y Angloamerican?  Pues no. Más bien parece que el ajuste hacia abajo de los precios internacionales del cobre y del oro hace dudar a sus accionistas de la rentabilidad de estos proyectos, y deciden pararlos como haría cualquier inversionista con dudas ante la conveniencia de inversiones de esas magnitudes.

Y este no es un tema solamente en el Perú. En diversas partes del mundo grandes empresas mineras han puesto en compás de espera o han suspendido algunos grandes proyectos, pues eran rentables con precios altos, y parece que están dejando de serlo ahora que estos precios bajan un poco.  Es más, varias de estas grandes empresas mineras están despidiendo a sus jefes por haber apostado por grandes inversiones que dependían de demandas y precios sostenidamente altos –lo que es imposible en un mercado que es volátil por naturaleza-. De ello pueden dar fe Tom Albanese, Cynthia Carroll, Roger Agnelli, Marius Kloppers, Diego Hernandez, Aaron Regent, Tye Burt, y Richard O’Brien, los y las líderes de Rio Tinto, Anglo American, Vale, BHP Billiton, Codelco, Barrick Gold, Kinross Gold, y Newmont Mining que en estos meses han perdido sus cargos o están a punto de perderlos por esta razón.

Si estas noticias se confirman para el Perú, varios de los analistas que predecían el fin del mundo si Conga se paraba, ya tendrían que estar alistando maletas y despidiéndose de familiares y amigos. Pero quizás no sea para tanto. Según nos ha ilustrado Marita Chappuis en un reciente panel en La Mula, Conga, Galeno y Michiquillay tienen baja ley de mineral y efectivamente pueden dejar de ser rentables por una baja moderada de los precios. Pero no pasaría lo mismo con proyectos de oro y cobre con mejores leyes de mineral. Por ejemplo, Tintaya, Las Bambas, y Antapaccay en Cusco y Apurímac. También Cerro Verde y Toquepala y Cuajone más al sur.

En suma, se caen algunos proyectos pero otros no, y el debate nacional sobre los condicionamientos sociales y ambientales a la gran minería sigue adelante. Eso sí, al final puede ser que Newmont deba agradecerle formalmente a Santos y Arana haberles evitado enterrar miles de millones de dólares en una inversión poco rentable en Conga.

 

Publicado en el Diario La Primera, 23 de abril de 2013

miércoles, 24 de abril de 2013

Oxfam hace un llamado a líderes políticos y económicos a reducir la pobreza, desigualdad y hambre en la región


En el marco del Foro Económico Mundial para América Latina que se viene desarrollando en Lima, Perú, la organización no gubernamental Oxfam hizo un llamado a los líderes políticos y económicos reunidos para que se comprometan a combatir las causas de la pobreza y la desigualdad.

A pesar del crecimiento económico y reducción de la pobreza registrados en la región durante los últimos años, América Latina sigue siendo la región con mayor desigualdad del mundo. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 10% más rico de la población latinoamericana recibe el 32% de los ingresos totales, mientras que el 40% más pobre recibe solo el 15%.

Françoise Vanni, representante regional de Oxfam para América Latina y el Caribe, sostuvo que pese al trabajo realizado para combatir la pobreza, revertir los altos niveles de desigualdad sigue siendo el gran desafío de la región. “Hace falta que los líderes políticos y económicos asuman un compromiso real y acciones concretas para enfrentar este problema, fomentando un desarrollo económico sostenible, que haga un uso responsable de los recursos naturales”, dijo.

La pobreza y desigualdad en la región encierra problemas como el acceso a alimentos de calidad para todos y todas. Siendo una de las regiones más importantes en la producción de alimentos, 49 millones de latinoamericanos se acuestan con hambre cada noche. “No podemos hablar de crecimiento económico, reducción de la pobreza y la desigualdad sin garantizar el acceso de la población a una alimentación adecuada. Es fundamental que las autoridades reunidas en Lima coloquen este punto como una prioridad. Los criterios de mercado no pueden estar por encima de este derecho básico”, señaló Vanni.

El acceso de productores y productoras a la tierra, principal activo para la producción de alimentos, es crucial. No obstante, en la actualidad son librados diferentes conflictos por tierras que enfrentan a comunidades campesinas e indígenas con los gobiernos y los inversionistas. Como resultado, existen procesos de concentración de la tierra en marcha que generan pérdidas de medios de vida, inseguridad alimentaria y más pobreza. Un caso emblemático es el de Paraguay, país donde aproximadamente el 2% de la población posee el 85% de las tierras. 

“En la región se vienen dando diferentes problemas alrededor de la tierra, que tienen como raíz la inseguridad jurídica de muchos productores/as sobre este recurso. Es necesario que se titulen las tierras de los pequeños productores/as para asegurar el acceso y su uso a través de procesos transparentes que cuenten con el consentimiento de las comunidades”, declaró Vanni. 

Oxfam considera que la inversión nacional e internacional puede desempeñar un papel fundamental en el desarrollo y en la reducción de la pobreza, si es que esta se gestiona de forma responsable y a través de un marco regulatorio eficaz.

“En tales condiciones, la inversión puede mejorar los medios de vida y crear empleo, servicios e infraestructura. Instamos a los inversionistas y empresarios a trabajar con altos estándares sociales, laborales y ambientales que vayan incluso más allá de lo que fijan las leyes nacionales”, señaló.

lunes, 22 de abril de 2013

INVERSIONES SIN CHANTAJE


Escribe Pedro Francke

 
A ver, vamos aclarando esto de una vez. Los izquierdistas no somos anti-mineros ni anti-inversión. Nos oponemos, si, a los que maltratan el medio ambiente, a los “empresarios” que son hijos y padres de la corrupción, a quienes en vez de licencia social se compran a la policía.

 
¿Solo las izquierdas se oponen a inversiones abusivas? ¿Acaso no hemos visto a encopetados miembros de nuestro empresariado nacional oponerse al puerto de Ancón porque les malogra su playa? ¿Es que la empresa Comunicore fue una inversión deseable para el país? ¿No fue el ultraliberal Peru21 quien sacó la denuncia? ¿Apoyamos la impunidad de los inversionistas de la discoteca  Utopía donde murieron dieciséis jóvenes inocentes? ¿Entre los que demandan justicia contra ellos no destaca un ex - ministro fujimorista? ¿Defendemos a la fábrica de Luchetti que malograba los pantanos de Villa porque don Andrómedo Luksic arregló con Vladimiro Montesinos? ¿No fue Alberto Andrade, él mismo empresario, quien la cerró valientemente?
 

¿Es que el medio ambiente, la salud pública, la seguridad y la corrupción importan en Lima pero no en Conga? ¿Son éstas preocupaciones válidas si se trata de familias miraflorinas pero no si son  campesinos de Espinar?


Nadie quiere un estatismo ruso-soviético

El muro de Berlín cayó. Pensar una economía sin mercado e inversión privada, sin sistemas financieros y accionistas, está fuera de lugar. Está claro que la iniciativa individual es importante para el desarrollo, y que mucha gente quiere tener el control y recibir los beneficios de su esfuerzo, capacidad e inventiva individual. Por eso, una izquierda moderna tiene que facilitar, promover y apoyar la inversión privada.

 
La cuestión es que necesitamos inversiones a favor del desarrollo humano y resguardando el ambiente, y no en contra de la calidad de vida. Por eso en Espinar buscamos el diálogo con el gobierno y la empresa minera Xstrata, con el objetivo de que la nueva mina Antapaccay opere pero evitando nuevos daños al ambiente y logrando aportes a favor del progreso económico y social de la provincia.


Por eso en Lima se promueve el proyecto Vía Parque Rímac que combina túneles y vías rápidas, con la recuperación del espacio alrededor del río en un gran parque y espacio público. Por eso en Lima la reforma del transporte promueve inversión privada en buses grandes con el patrón Euro4 cuyas emisiones de gases son muchísimo menores, ayudando así a reducir la contaminación del aire en nuestra ciudad.

 
Necesitamos diversificar nuestra economía, entrar a nuevos negocios y nuevos mercados, aprovechar sosteniblemente nuestra biodiversidad, sacar adelante la agricultura y el turismo, desarrollar la industria, dotarnos de nuevas fuentes de energía renovables. Una política económica alternativa desde las izquierdas debe abrir el camino a estas nuevas actividades económicas; y ser, por ello, promotora de la buena inversión. Para eso, el estado debe promover el acceso a mercados, financiar la innovación y el desarrollo tecnológico,  facilitar el crédito, apoyar la capacitación de profesionales y técnicos, organizar las cadenas productivas y mantener un tipo de cambio competitivo.

 
Necesitamos generar más empleo y mejorar la productividad y las condiciones de trabajo en las pymes y entre los pequeños agricultores y los pescadores artesanales. Eso requiere apoyar más  su inversión, privada, cooperativa y comunitaria, con tecnología, organización empresarial y asociatividad. Algunos creen que inversión privada solo es tal si hablamos de grandes inversionistas, y no es verdad: también es inversión privada el campesino comprándose un torillo que mejore su hato ganadero,  gastando en semillas mejoradas o en sistemas de riego. También es inversión privada la del restaurantito, el taller de reparaciones y la microindustria. Para quienes pensamos que la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y la protección del ambiente son objetivos fundamentales, es esta inversión la que debe apoyarse más.

 
Marcando el rumbo social

“Tenemos que darnos cuenta de que nos estamos poniendo sobre pesos o sobre costos a la hora de competir internacionalmente si hacemos caso a estas ONG supuestamente preocupadas por los derechos laborales”, sostuvo el ministro José Luis Silva, dueño de importantes empresas del sector farmacéutico.

 
Este es el chantaje de siempre: si defiendes los derechos de los trabajadores, o el ambiente, o las comunidades, eres anti-inversión. Las trasnacionales textiles que mandaron una carta a Ollanta Humala quejándose de la explotación a la que las exportadoras peruanas someten a sus trabajadores, son en verdad unas ONGs extranjeras y desestabilizadoras. Absurdo.

 
Para completar la faena, el ministro Silva manifestó que la gran mayoría de las empresas en el Perú tiene estándares y certificaciones laborales internacionales.  Se ve que no lee Hildebrandt en sus Trece. Señor Director, regálele unos ejemplares pasados al ministro Silva, por favor, para que se entere un poco de lo que pasa en el Perú.

 
Sí, desde la izquierda nos oponemos a que el objetivo de atraer inversiones sirva de pretexto para tener trabajadores mal pagados y sin derechos. Nos resistimos a aceptar que el progreso económico de un país requiere ponernos de rodillas frente a los grandes capitales.

 
Se puede tener inversión y al mismo tiempo tener derechos laborales, sindicatos fuertes y seguridad social que se respete. ¿O que creen que pasa en Francia, Dinamarca o Alemania?  Para no ir tan lejos, miren Costa Rica, Brasil o Uruguay, ninguno de ellos país neocomunista ni nada por el estilo.

 
A veces hay que decir No

Para algunos de la derecha, decir inversión es como para algunos izquierdistas con anteojeras decir pueblo, indígenas o trabajadores: categorías vinculadas solo a lo bueno, bello y digno. No es así, ni de un lado ni del otro. Sí, hay pueblo fujimorista. Sí, hay dirigentes indígenas que venden sus pueblos por un puñado de monedas. Sí, hay inversionistas coimeros, explotadores y acosadores sexuales. De haber santos en el mundo, no están agrupados por clase, etnia, grupo social o religión.

 
Si el que quiere sacar licencia de conducir no tienes las condiciones de salud para manejar bien ¿qué hacemos? Si quien quiere abrir un banco es un prontuariado por estafa ¿qué hacemos? Si se quiere hacer un edificio donde solo se permiten casas de dos pisos ¿qué hacemos? Hoy, con esta política neoliberal, el estado peruano dice No. ¿Eso nos convierte en anti-banqueros, anti-construcción o anti-inversiones? Pues claro que no.

 
Poner condiciones es parte de las regulaciones que un estado debe establecer para una convivencia pacífica que le dé un rumbo de progreso al país. Y cuando se ponen límites, para que estas valgan y se tomen en serio, es necesario a veces decir no. De lo contrario, es por gusto. Pero para cierta derecha, cualquiera que plantee condiciones y reglas a las grandes empresas, es un anti-inversión o anti-minero. No es así. Simplemente queremos un desarrollo humano y una buena vida para todos.

 
El dinero no es un fin en sí mismo, como insistió hace años el Premio Nobel de Economía Amartya Sen. El objetivo es la Calidad de Vida y el Buen vivir, y para eso, queremos buenas inversiones.


Publicado el 19 de abril de 2013, en el Semanario Hildebrandt en sus trece

viernes, 19 de abril de 2013

Cosas elementales sobre el cambio climático


Escribe Carlos Monge

 
Estuvo en Lima Luis Miguel Galindo, Jefe de la Unidad de Cambio Climático de la Comisión Económica para América Latina, participando de una actividad académica con la PUCP y en diversas reuniones adicionales. De escucharlo, se desprende que hay ciertas verdades básicas que –aunque parezca increíble- siguen siendo negadas y requieren ser reafirmadas una y otra vez. Por supuesto, el resumen que sigue es de mi cosecha, no imputable al Sr. Galindo ni a la CEPAL.

 
El cambio climático es real, no es un invento. Desde la revolución industrial en adelante -y sobre todo en las últimas décadas- se ha incrementado bárbaramente la emisión de gases de efecto invernadero con el consiguiente aumento de la temperatura. Hoy día, a los países “desarrollados” se suma países como China y la India al grupo de los grandes emisores.

 
Los impactos del cambio climático en todo el mundo son muy fuertes y son crecientes. Entre otras cosas, afecta la productividad de los cultivos agrícolas; hace retroceder los glaciales y altera en general los ciclos de agua; aumenta los niveles del mar por deshielo de los polos y destruye los corales que son fuente de vida en los océanos; genera eventos climáticos (sequías, huracanes, incendios) cada vez más frecuentes, violentos e impredecibles; amenaza con la desaparición de especies que no pueden adaptarse a cambios tan acelerados; etc.

 
Los pobres son los más afectados por el cambio climático, pues son los que tienen menos recursos privados para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, y eventualmente hasta aprovecharlo. Y además tienen menos capacidad de influir en las decisiones públicas que pudiesen tomar en su favor. Es que los impactos del cambio climático están indisolublemente atados a las disparidades sociales previamente existentes. Tiene carácter de clase, se diría.

 
La acción frente al cambio climático es para hoy. No para mañana. Si no hacemos nada hoy y permitimos que el aumento del clima en las próximas décadas supere los 2 grados centígrados, los daños serán masivos y prácticamente irreversibles.  Permitir esto sería totalmente injusto para las siguientes generaciones.

 
La acción frente al cambio climático debe ciertamente incluir mitigación y adaptación caso por caso, pero lo que realmente se necesita es un acuerdo global entre los gobiernos para implementar políticas públicas que ataquen las fuentes de emisión de los gases de efecto invernadero, como la deforestación y la quema de energías fósiles.

 
Este acuerdo global debe incluir a las empresas, pero  sería un suicidio esperar que sean los mecanismos del mercado las que resuelvan el problema. Se requiere acuerdos de estado para volver a fijar metas y garantizar que estas se cumplan, aunque a algunos talibanes neoliberales locales esto le suene a neo-comunismo.

Publicado en el Diario La Primera, 17 de abril de 2013

jueves, 18 de abril de 2013

Poder Judicial ordena que el Congreso anule sanción a Diez Canseco a más tardar en 5 días


La Resolución fue publicada hoy en la página web del Poder Judicial



El Poder Judicial mediante una resolución publicada hoy en su página web institucional ordena al Congreso de la República que en cinco días útiles proceda a declarar NULO el informe N°13 (informe de la Comisión de Ética), recaído en el expediente: N° 39-2011-2013/CEP-CR, y declarar NULA la decisión del Pleno del Congreso  de la República que, tras aprobar dicho informe, acordó suspender al congresista Javier Diez Canseco,   por noventa (90) días en el ejercicio de las funciones para las que fue elegido por la ciudadanía para el período legislativo 2011-2016.

 

Señala la resolución que debido a la violación de los derechos constitucionales del congresista Diez Canseco, “se ordena a la Comisión de Ética Parlamentaria, proceda a emitir un nuevo informe final teniendo cuenta lo establecido en la presente sentencia, bajo responsabilidad, y culmine a la brevedad posible con el procedimiento iniciado contra Javier Diez Canseco.”

 

Y se concede al Congreso de la República “el plazo de 05 días útiles para que proceda a dar cumplimiento a lo ordenado en la presente resolución, bajo apercibimiento de aplicarse las sanciones establecidas en los artículos 22 y 59 del Código Procesal Constitucional.”

 

Asimismo, señala el documento que dicha decisión debe ser notificada al presidente del Congreso, al presidente de la Comisión de Ética Parlamentaria, al Procurador Público y al demandante.