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jueves, 14 de julio de 2016

El reto de PPK estará en el sur del país donde se concentra la inversión minera y la conflictividad social

ü  La visión economicista de PPK  de los conflictos sociales se perfila como una de las principales debilidades para resolverlos.
ü  La contracción de la inversión minera se verá compensada por el liderazgo en la producción de cobre. Además, la reducción de los aportes tributarios por las mineras marcará el nuevo escenario económico.
 
La reciente visita de PPK al Complejo Metalúrgico de La Oroya donde sólo ha mostrado su preocupación por la situación laboral de los trabajadores, y ha dejado de lado en su discurso la contaminación  que afecta a esta ciudad- unas de los 10 lugares más contaminados del mundo- y a sus habitantes, tras 18 años de incumplimientos ambientales por parte de Doe Run, constituye uno de los primeros movimientos del recién electo presidente y un reflejo de su entendimiento sobre los conflictos sociales. “Es legítimo preocuparse por  la situación de los más de  2000 trabajadores, pero que Pedro Pablo Kuczynski haya dejado de lado el tema ambiental resulta inquietante. En su plan de gobierno parten de la idea de que los conflictos sociales se pueden solucionar con una inyección económica (“adelanto social”); sin reconocer que los conflictos son multidimensionales que pueden tener también componente ambientales, sociales y culturales”, afirma José de Echave, economista de CooperAcción, en el 18º Informe del Observatorio de Conflictos Mineros presentado por CooperAcción, Fedepaz y Grufides.
 
El Gobierno de Humala cierra su legislatura  y deja como legado a PPK más de 200 conflictos sociales sin resolver. Además, el Ejecutivo ha adoptado normativas conocidas como “paquetazos ambientales” que han debilitado la fiscalización ambiental, vulnerando los derechos de los pueblos indígenas y suponen una amenaza a la propiedad comunal. “El partido de PPK comparte el diagnostico de seguir desregulando en materia ambiental y social. El discurso de la tramitología está enraizado fuertemente en esta agrupación política. Continuar con esta política sería negativo y preocupante”, explica el especialista. Durante las elecciones presidenciales, ocho de las zonas que pueden considerarse mineras (Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Puno, Moquegua y Tacna) apostaron - en primera vuelta-  por fuerzas políticas de izquierda (Frente Amplio y Democracia Directa) las cuales defendían un cambio de reglas en el sector, lanzando un mensaje de rechazo a la política de explotación de recursos.
 
“El planteamiento de PPK parece no entender que en Perú existen distintos tipos de conflictos: de resistencia a la minería, como podría ser Tía María”, y de coexistencia- que representan la mayoría de los mismos- , es decir, de población que no se opone a la actividad sino que demandan acuerdos para asegurarse de que no van a verse afectados por impactos ambientales, van a tener beneficios económicos y que se respete su cultura; como sucede en el caso de Las Bambas”, precisa De Echave. No obstante, la propuesta de creación de un Sistema Nacional de Prevención y Solución Pacífica de Conflictos Sociales por parte de PPK considera el especialista que ayudaría a mejorar la prevención de los mismos.
 
El sur motor de la inversión minera
El informe OCM da cuenta de que en los últimos dos años se observa una tendencia a nivel nacional de reducción del área concesionada a la minería. El 14,9% del territorio peruano está concesionado a la minería (casi 19 millones de hectáreas). En 2014 el  20,42% del territorio nacional estaba concesionado; y en 2013 (junio) se registraba un 21% de concesiones (es decir, 26 millones de hectáreas).
 
El documento recorre la macro región norte, la zona central y la macro región sur (Apurímac, Arequipa, Moquegua, Ica, Puno, Tacna, Cusco)  que se ha convertido en el principal  destino de las inversiones mineras pero al mismo tiempo es  la región donde se concentra el mayor número de conflictos sociales, especialmente en Apurímac  (23 casos).En esta región destaca el proyecto Las Bambas-la mayor inversión minera en la historia del país que asciende a US$ 10,000 millones- donde se desarrolló un proceso de diálogo que avanza muy lentamente y sin concretar, manteniéndose en un estado de conflictividad latente.
 
El documento destaca la importancia del corredor minero (abarca las regiones de Cusco, Apurímac y Arequipa) une las operaciones de Las Bambas, Constancia y Antapaccay culminando en el puerto de Matarani (Arequipa ) por donde se exporta ya el 7,5% de la producción mundial de cobre y se ha convertido en el principal exportador de cobre de Sudamérica. Arequipa ha desplazado del primer lugar de la producción de cobre a Ancash en lo que va de año, y se proyecta  como una región donde se puede desarrollar una suerte de cluster metalmecánico. Perú reporta un crecimiento excepcional del PBI de la minería metálica por  estos proyectos cupríferos, además de Toromocho, y la ampliación de Cerro Verde que representa el 24,33% de todo el cobre que se produce en Perú, superando a Antamina (Ancash); por ello  se espera que estas operaciones dupliquen la producción de cobre al 2017, consolidando al Perú como segundo productor mundial.
 
La carretera que une el corredor minero, sin embargo, es motivo también de preocupación y malestar  entre la población por los continuos accidentes de transporte de mineral y otras sustancias, y por el polvo que se genera. Por ello, reclaman obras de asfaltado para mitigar su impacto. En Cusco, Espinar es otro de los conflictos latentes con la minera Glencore-Xtrata. La población se sigue exigiendo que el Estado peruano asuma sus responsabilidades por los problemas de contaminación ambiental y los impactos generados en la salud de la población. Hasta el momento, el Estado no ha sido capaz de determinar si la fuente de la contaminación es la minera, mientras la empresa sostiene que su origen es natural. En Arequipa, el anuncio de la empresa Southern que sostuvo que solo estaban esperando la licencia de construcción para iniciar la ejecución del proyecto generó tensión y convocó un paro en mayo de 72 horas que fue ampliamente respaldado.
 
El informe OCM alerta también del peligro de la consolidación de la minería ilegal, siendo Madre de Dios y Puno son dos de los bastiones de esta actividad. Todo indica que su objetivo central será detener el proceso de interdicción y formalización, así como consolidar su presencia en influencia en ciertos territorios.
 
Menores aportes tributarios
La inversión minera se ha contraído por tercer año consecutivo, un fenómeno que no es exclusivo del Perú. La caída de los precios de los minerales ha provocado también que el valor de las exportaciones se haya reducido por quinto año consecutivo. Esta desaceleración también ha paralizado operaciones o suspendido proyectos por la menor inversión como Quellaveco, Los Chancas, Pampa de Pongo, La Granja y Michiquillay, entre otros. El aporte del sector minero ha ido disminuyendo durante los últimos nueve años. En el 2007, la participación de la minería en el Impuesto a la Renta fue del 50,9%; en 2010 el 32%; en 2012 el 25,7% hasta reducirse al 6,1% durante el 2015.
 
El informe OCM da cuenta de que la SUNAT ha devuelto a las mineras más de lo que éstas han aportado al fisco Solo en 2016 (hasta el mes de marzo) la SUNAT ha devuelto a las mineras S/.1,694 millones, mientras que por tributos internos del sector minero ha recibido S./1,037 millones, por lo que advierte que habrá que prestar especial atención al debate sobre políticas públicas y actividades extractivas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

“La cumbre climática no es un evento de Promperú: el país debe asumir un verdadero compromiso frente al cambio climático”

Dirigentes del Frente Amplio muestran su preocupación por la falta de rumbo del gobierno en materia ambiental y la creciente banalización de la próxima cumbre mundial sobre el cambio climático (COP 20). “Al parecer el gobierno está más preocupado por el movimiento económico que va a generar la COP 20 y la llegada de 15 mil funcionarios de más de 190 países y se olvida  del verdadero sentido de este importante evento”, ha señalado Marco Arana, dirigente del Frente Amplio.

“Este año ha sido dramático en materia ambiental. Nunca se había retrocedido tanto en materia de institucionalidad ambiental, en instrumentos y en políticas ambientales” complementó, José De Echave, también integrante del Frente Amplio y ex vice ministro del Ministerio del Ambiente.

“El año en el que el Perú es el país anfitrión no se dejan de tomar medidas que van en el sentido contrario de lo que significa hacer frente en serio a las amenazas del cambio climático. El gobierno, con anuencia del MINAM acaba de enviar un proyecto de ley que busca recortar una importante área protegida, el Parque Nacional Cerros de Amotape, que se ubica en los departamentos de Piura y Tumbes. Por otro lado, también se pretende seguir bajando requisitos ambientales: curiosamente en el Proyecto de Ley del Presupuesto 2015 se pretende reducir aún más la rigurosidad de instrumentos ambientales; por ejemplo, la ejecución de obras de distribución de gas que se desarrollen en áreas disturbadas solo requerirán de una  Declaración de Impacto Ambiental, instrumento inferior del que se requería previamente. Todo ello se suma a la ley 30230 del mes de julio y las medidas que debilitaron al OEFA y varias funciones del MINAM”, señaló De Echave.

Marco Arana exige que estos proyectos de ley sean inmediatamente retirados por el gobierno y que se detenga el desmantelamiento de la institucionalidad ambiental del país y que a la brevedad se defina una verdadera estrategia nacional frente al cambio climático que ordene la actuación del Ejecutivo y sus diferentes ministerios, sobre todo los productivos y los de infraestructura. “Hasta el momento la estrategias de crecimiento de los diferentes ministerios de la producción y de infraestructura no toman en cuenta la variable del cambio climático y actúan como si este fuese un problema de otro planeta”, subrayó el dirigente cajamarquino.

“Alguien debería recordarle al presidente Humala que lo que dice y hace en el país, se conoce en tiempo real a nivel internacional y lo cierto es que el país anfitrión está llegando al inicio de cumbre mundial con una pésima imagen precisamente en materia ambiental”, finalizaron.

martes, 18 de noviembre de 2014

Critican al gobierno de inconsecuente por COP20



ü  Dirigentes del Frente Amplio criticaron la inconsecuencia del gobierno por el relajamiento de normas ambientales para actividades extractivas, aun siendo sede de Cumbre de Cambio Climático COP20.

 Pedro Francke y José de Echave, dirigentes del Frente Amplio, dijeron que las medidas del gobierno que sacrifican el ambiente para reactivar la economía no lograrán ese objetivo y que además muestran un doble discurso en relación a la Cumbre del Cambio Climático COP20 que se realizará el 1 de diciembre en nuestro país.

“La economía prácticamente está estancada con dos semestres sin crecimiento, y ya van 3 paquetes aplicados por el gobierno con apoyo de la derecha neoliberal que no la han reactivado. Ahora dicen que el próximo año creceremos 6%, pero eso es pura ficción. La orientación central que han tenido estos paquetazos no funciona para reactivar la economía”, dijo.

Para Francke, la orientación central de la política económica del gobierno, sobre todo cuando hablamos del “paquetazo” ha sido la de debilitar la protección ambiental, facilitar y acelerar los permisos para minería y petróleo, sacrificar los bosques y arrebatar tierras comunales y eliminar las multas por derramos y contaminación.

Según el también profesor de Economía en la Universidad Católica, estas medidas buscan resolver la crisis profundizando el modelo primario-exportador. “Se trata de rentabilizar las inversiones mineras sacrificando el ambiente; pero el problema central es que las condiciones internacionales de precios de los metales y de financiamiento para las inversiones ha variado. Ya no hay viento a favor y de nada sirve insistir en el mismo camino”, sentenció.

El economista cuestionó que, si los sectores más golpeados por la crisis son la industria y la agricultura, ¿cómo se pretende resolver la crisis dando más facilidades a la minería, que ya las tiene en exceso?

Por su parte, el ex viceministro de Gestión Ambiental, José de Echave, sostuvo que era totalmente contradictorio que, al mismo tiempo que el gobierno pretende liderar la cumbre mundial sobre cambio climático COP20, se estén dando medidas que afectan el medio ambiente en el Perú.

“Mientras desde las Naciones Unidas se busca promover un modelo de desarrollo sustentable, y Estados Unidos y China llegan a un primer acuerdo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, el gobierno peruano insiste en facilitar la tala de bosques y carece de las medidas mínimas para cuidar el agua que debido al calentamiento global nos faltará en el futuro próximo”, añadió.

Ambos dirigentes del Frente Amplio coincidieron en que el gobierno debe terminar con ese doble discurso. “Ollanta dijo en Nueva York hace pocas semanas que había que actuar rápido para mitigar y adaptarnos al  cambio climático, pero su gobierno hace todo lo contrario”, recalcaron.

Para los dirigentes hace falta un cambio radical de la política económica en el país. “Podemos tener un crecimiento que reduzca la pobreza y no malogre el ambiente, promoviendo energías limpias, aprovechando nuestra biodiversidad de manera sostenible, diversificando nuestra economía en serio. Esa es la propuesta del Frente Amplio”, finalizaron. 

viernes, 18 de julio de 2014

Resumen Ejecutivo: 14° Informe del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú

El 14° Informe del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú,  elaborado por las organizaciones no gubernamentales Grufides, CooperAcción y Fedepaz, en esta edición hace un balance de los conflictos por macro regiones: sur, centro y norte. Si bien es cierto, es menor el número de conflictos así como su intensidad, pues los estallidos sociales del 2012 (Conga, Espinar y otros) no se han reproducido; la balanza ha girado hacia el sur andino, siendo además la región que concentra el 53% de inversiones mineras del país.  Apurímac es el departamento que concentra este año el mayor número de conflictos sociales.
 
El informe hace un análisis del impacto del  recién aprobado Proyecto de Ley  que establece un conjunto de medidas tributarias, la simplificación de procedimientos y permisos para la promoción y dinamización de la inversión en el país. Este proyecto de Ley debilita las funciones del Ministerio del Ambiente (MINAM), ejemplo de ello es que  el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) priorizará temas de educación y difusión de la normativa, dejando de lado su función principal que es la de sancionar por tres años. Asimismo,  el MINAM ya no podrá crear áreas naturales protegidas, tampoco fijará los Estándares de Calidad Ambiental y los Límites Máximos Permisibles, entre otros. Este paquete  de reformas legislativas recuerda a los Decretos Legislativos que originaron los trágicos sucesos de Bagua.
Este paquete  es una  respuesta  a las presiones de los círculos empresariales que desataron una fuerte campaña desde el año pasado  señalando que la economía del país se estaba desacelerando, incluida la minería. Sin embargo, no se puede ser tan categórico en el caso de este sector, pues pese a la caída de los niveles de producción  del oro y las menores cotizaciones internacionales, la evolución del PBI minero metálico podrá seguir siendo positiva en los próximos años, sustentada sobre todo en el salto productivo del cobre, que en principio se duplicaría hasta el 2016. Asimismo, las cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas muestran que las inversiones en minería se incrementaron un 18% entre el año 2011 y 2012, superando en el 2013 los US$ 9,700 millones.
El informe sostiene que  las bases objetivas que explicaban el aumento de los conflictos vinculados a las actividades mineras no han cambiado. Además, con la aprobación de ese paquete no sería extraño que aparezcan nuevos escenarios de conflictividad asociados a esta medida. Según el informe de la Defensoría del Pueblo, correspondiente al mes de mayo, se reportan 135 conflictos socioambientales, es decir, el 63,7% del total (212). De éstos, el 74,1% están vinculados a conflictos generados por la actividad minera (100 casos), situándose a la cabeza de la lista. Además, según los últimos datos, el 20,23% del territorio peruano se encuentra concesionado, es decir casi 26 millones de hectáreas.
Otro aspecto que caracteriza este momento es el calendario electoral. Este hecho tiene una fuerte influencia, pues los conflictos mineros tienden a “electoralizarse”, de tal manera que los diferentes actores  (líderes sociales y empresas mineras) buscan canalizar sus expectativas, demandas y propuestas. Está claro que para las empresas mineras las elecciones son un escenario clave en este periodo y lograr alcaldes funcionales a sus intereses es un objetivo central.
Uno de los conflictos más relevantes del primer semestre ha sido el de los mineros informales y la organización de la denominada Marcha de los Cuatro Suyos. A pesar del nuevo Decreto Supremo que se promulgó el 20 de abril, por el cual el Gobierno ha puesto en marcha la llamada Etapa de Saneamiento, -que en realidad es una interpretación más flexible de los plazos del proceso de formalización (El Decreto Legislativo N°110 estableció como fecha límite el 19 de abril)-; lo cierto es que los problemas estructurales que han minado hasta ahora el proceso de formalización minera se mantienen y plazos más o menos flexibles no garantizan mayor efectividad (la nueva estrategia tiene como objetivo final el año 2016).
 Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de un Estado con capacidad de actuación multisectorial; además de la coordinación eficiente entre los diferentes ministerios y diversos organismos estatales, es necesario articular con las regiones.  Conviene recordar que de los 59,556 mineros que se han inscrito en el Registro Nacional de Declaración de Compromisos, apenas 100 mineros han cumplido con los requisitos. En definitiva, se sigue constatando que desde el Estado no se cuenta con estrategias integrales, con capacidad de intervención multisectorial sostenida en el campo para enfrentar un fenómeno que ha alcanzado niveles alarmantes en varias regiones de país.
La macro región sur. Las regiones de Apurímac, Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna concentran algo más del 35% de los conflictos sociales que se producen en el país,  en su gran mayoría vinculados a la actividad minera.
De estas regiones, Apurímac es, según la Defensoría del Pueblo, la zona que registra el mayor número de conflictos sociales a nivel nacional, representando los socioambientales el 64% de los mismos. Además, el 68% del territorio está concesionado a la industria minera. Entre las principales causas de conflictos destacan temas vinculados al acceso y afectación de fuentes hídricas, el incumplimiento de compromisos asumidos por las empresas y autoridades nacionales, el uso de tierras sin autorización y la creciente actividad minera informal. Incluso episodios de violencia comienzan a aparecer en el escenario vinculado a la minería informal, como el asesinato de la familia del dirigente de los mineros artesanales de la comunidad de Pamputa, Carmelo Anjo, ocurrida el 19 de septiembre de 2013.
Algunos hechos que, sin duda, marcarán la agenda en esta región en los próximos años son: en primer lugar, la concreción de la venta del proyecto Las Bambas a la empresa china Minmetales por US$ 5,850 millones, y en segundo lugar, el anuncio de una nueva modificación del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Las Bambas.
Puno es el tercer departamento con el mayor número de conflictos sociales, después de Apurímac y Ancash, con un total de 18 casos, de los cuales la mitad responden a problemas socioambientales principalmente vinculados a la actividad minera. Uno de los temas más complejos en esta región es el de la minería informal y minería artesanal que impactan desde hace varios años las reservas y captaciones de agua de las cuencas de los ríos Suches y Ramis. En cuanto a la minería formal, se registran denuncias de poblaciones por la actividad de Minera La Poderosa, Minsur, Bear Creek, Arasi S.A. y Sillustani. Las demandas giran en torno a los pedidos de consulta previa y temas de compensación por los impactos ambientales.
En la región Cusco, el 23% de su territorio está concesionado a la minería, y el 84% de los conflictos (más de 11 al mes) son por razones medioambientales, vinculados una gran parte de ellos a la minería. Comparte las causas de los conflictos que afectan a Apurímac. Los conflictos alrededor de la gran minería también aparecen en la agenda, siendo el más conocido el de la provincia de Espinar, en torno a las operaciones de la mina Tintaya, en proceso de cierre y el del nuevo proyecto de Antapaccay, propiedad del conglomerado suizo Glencore-Xtrata.
Arequipa (48,4% de su territorio concesionado) aparece, en comparación con las anteriores regiones mencionadas, como una zona con menores niveles de conflictividad, aunque  sí registra algunos casos de conflictos largos y complejos, como es el caso Tía María de la Southern Perú que ha vuelto a la palestra este año tras ser relanzado, luego de varios años de paralización por la oposición de la población al proyecto. La empresa ha señalado que no escatimará  gastos para sacar adelante el proyecto y se anuncia que el nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) será aprobado próximamente. Alrededor de este caso no se registra un proceso de diálogo formal.
Moquegua es  una región con el 70,6% de su territorio concesionado a la industria minera,  y presenta bajos índices de conflictividad. No obstante, en los últimos meses se han registrado en promedio tres conflictos sociales activos, uno de ellos de carácter socioambiental vinculado a la presencia de la empresa minera Southern, que mantiene actividades de extracción, fundición y refinería en dos provincias de la región. Otro tema importante en Moquegua es el posible desarrollo del proyecto Quellaveco de la empresa Anglo American.
Finalmente, en Tacna- con el 53,9% de su territorio concesionado a la minería-  también se ubica la empresa minera Southern por más de cincuenta años, explotando el yacimiento de Toquepala. Adicionalmente, desde el 2012, la empresa Minsur realiza actividades de exploración en el proyecto Pucamarca, muy cerca de la frontera con Chile.
La macro región centro. Esta zona muestra el renacer de un dinamismo productivo en minería con problemas ambientales que se arrastran.
En Junín, -con el 27% de su territorio concesionado a la minería-,la entrada en producción del mega-proyecto Toromocho, de la empresa Chinalco, se reafirma todo un corredor minero dinámico y con proyección para nuevas inversiones. Este proyecto avanza pese a tener varios temas pendientes que no han sido solucionados: la falta de diálogo y los problemas ambientales y sociales por el reasentamiento del distrito de Morococha siguen sin solución, a lo que se le suma un inicio accidentado de la fase productiva.
Los administradores del Complejo Metalúrgico de La Oroya (CMLO), en su intento por salir de la crisis, continúan apostando por la reestructuración, aunque ello le cueste la oposición de los trabajadores. Los problemas financieros y laborales de esta corporación están llegando a un punto crítico con el reciente anuncio de la paralización de las operaciones y por el hecho de que el pasado 10 de junio, la Junta de Acreedores de DRP aprobó finalmente el plan de venta del complejo de La Oroya y la mina de Cobriza, presentado por el banco de inversión suizo UBS. La fecha anunciada  para la venta es el próximo 8 de diciembre. Entre los posibles compradores interesados de este complejo con más de 90 años de funcionamiento y que requiere una inversión aproximadamente de US$ 768 millones para su modernización están la empresa Cormin (Trafigura), Buenaventura, Volcan y Glencore. Finalmente, dos temas de fondo que siguen sin abordarse en La Oroya: el estado actual de la población (por exposición a los gases tóxicos) y la responsabilidad de la remediación de los suelos que recae en el Estado peruano.
En la región Pasco, donde el 17,6% de su territorio está concesionado a esta industria, la situación parece ser la misma año tras año. Un Estado ausente para encarar el proceso de reasentamiento involuntario que no termina de reglamentarse y que tampoco enfrenta el grave problema de contaminación del aire, suelo y agua, que afecta la salud de la población a niveles muy elevados. De las doce empresas que trabajan en Pasco, cinco están vinculadas a la empresa Volcan, que en la última década ha logrado consolidarse y expandirse a través de empresas subsidiarias. A nivel de fiscalización ambiental, en febrero del 2014, el OEFA impuso dos multas por un total de 250 Unidades Impositivas Tributarias (UIT) a Volcan por infringir la normativa ambiental en la Unidad Minera de Cerro Pasco. Pese a estos recurrentes problemas ambientales, Volcan tiene proyectado seguir creciendo en Pasco, con una explotación diversificada en metales base y preciosos.
La macro región norte. Esta zona ha estado fuertemente vinculada al proceso de expansión minera y ha sido el epicentro de una fuerte conflictividad en diversos momentos. Cajamarca, Piura y ahora también Amazonas y Lambayeque son casos representativos de varios ejes centrales de la conflictividad social vinculada a la minería en lo últimos años.
Amazonas cuenta con el 6,7 % de su territorio concesionado a la minería. Durante el primer semestre de 2014 la Defensoría del Pueblo reportó sólo un conflicto minero en  esta región -que nace en el 2008-: el caso entre comunidades nativas del distrito de El Cenepa y las empresas mineras que proyectan actividades en sus territorios; específicamente la Compañía Minera Afrodita en la Cordillera del Cóndor, por los riesgos de impactos negativos e irreversibles en los frágiles ecosistemas de la zonas y las fuentes de agua que son el sustento de sus habitantes, quienes temen que un futuro cercano se repita el trágico escenario de Madre de Dios.  Las organizaciones indígenas consideran que es ahora el momento adecuado para suspender el otorgamiento de más concesiones mineras y restituir la extensión inicial acordada en 2004 del Parque en la Cordillera del Cóndor como área natural protegida. Si bien la empresa insiste en la titularidad directa e indirecta de varias concesiones mineras en esta cordillera, aún no inicia los trámites necesarios para la explotación de oro a tajo abierto que se había proyectado en la zona.
Cajamarca cuenta con el 40,2% de su territorio concesionado a la industria minera. Esta región mantiene una participación estelar en la cartera de inversiones mineras ocupando el tercer lugar en el ranking. Además registra un gran número de conflictos, el 92% de ellos por causas socioambientales, mayoritariamente relacionados con la actividad minera. Sin duda, el conflicto más importante sigue siendo el del proyecto Minas Conga. Como se sabe, el proyecto pretende explotar dos depósitos con contenido de cobre, oro y plata, afectando todo un sistema de lagunas alto andinas, lo que ha provocado el rechazo y reacción de la población al mismo. En abril se retomaron las movilizaciones, y en mayo la DINOES intervino a un grupo de personas. En ese mismo mes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se pronunció sobre las medidas cautelares sobre el caso Conga solicitadas por varias organizaciones. Este organismo exige al Estado peruano que adopte una serie de medidas para garantizar la vida y la integridad de líderes cuya vida e integridad personal están amenazadas y en riesgo. Además, la detención del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, ha causado sorpresa y preocupación, y se especula que es una suerte de “sanción” por oponerse al proyecto Conga.
Piura, con el 30,6% de su territorio concesionado, figura entre las regiones con mayor conflictividad socioambiental. En el semestre, los principales casos de conflicto están vinculados a la creciente presencia de la actividad minera informal, sobre todo en el distrito de Suyo, en la provincia de Ayabaca; y en el distrito de Las Lomas, en Piura; lo que está generando un clima de inseguridad y violencia entre los comuneros, y está afectando las actividades tradicionales de la zona, como es la agricultura. Aunque no hay cifras oficiales, la minería ilegal instalada en el distrito de Suyo, produciría aproximadamente 8 mil kilos de oro al año. Los dirigentes de los mineros de La Servilleta, en Suyo, participaron con una delegación en la protesta nacional denominada Marcha Minera de los Cuatro Suyos, realizada en el mes de marzo y que llegó a la ciudad de Lima. Asimismo, dos casos han marcado la agenda en esta región: el proyecto Tambogrande y el de Río Blanco. En ambos casos, luego de situaciones de enfrentamiento entre la población y los promotores de proyecto, las organizaciones sociales y las autoridades municipales organizaron procesos de consulta que mostraron con claridad y contundencia el rechazo a los respectivos proyectos.
 
Finalmente, Lambayeque no es una región que haya estado vinculada a la actividad minera en el país, pero han avanzado las actividades de exploración en los últimos años (25% del territorio concesionado a la minería).  Sin duda, el caso más conocido es el del proyecto Cañariaco, ubicado en el distrito de Cañaris. Se ha convertido en un caso relevante porque se trata de una comunidad campesina, reconocida formalmente como indígena, que reclama su derecho a la consulta previa, libre e informada frente a la posibilidad que se desarrolle el proyecto minero. Además de la ausencia de un proceso de consulta, existen serios cuestionamientos a los permisos del uso del terreno superficial. Del otro lado, la denuncia de la comunidad de San Juan Cañaris presentada a la CIDH se encuentra en trámite y ya ésta habría remitido al Estado para que realice sus descargos. En cuanto a la Mesa de Desarrollo instalada desde enero de 2013 y que ha concluido en marzo de 2014, el Gobierno dio por concluida su labor; sin embargo, ha mostrado esta mesa serias limitaciones que han puesto de manifiesto la ausencia de una perspectiva de desarrollo local y clara situación de relación asimétrica entre los actores.

OCM: “El Paquete Económico Ambiental recuerda a los Decretos Legislativos que desencadenaron el Baguazo”

ü  La Macro región sur concentra más del 35% de los conflictos sociales, en su mayoría vinculados a la minería, reporta el 14° Informe del Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú.
ü  Esta región además, concentra la mitad de inversiones mineras en el país.
 
La aprobación del Paquete Económico Ambiental por el Ejecutivo el pasado 18 de junio ha hecho saltar todas las alarmas  en  materia de protección ambiental y derechos de los pueblos indígenas. Desde OCM se alerta de que esta medida “recuerda a los Decretos Legislativos que desencadenaron el Baguazo”. Además,  José De Echave, investigador de CooperAcción, añade que “el paquete apunta a debilitar, casi al nivel de lo absurdo, regulaciones ambientales y toda la institucionalidad que se había intentado construir con mucho esfuerzo, precisamente como respuesta a la creciente conflictividad social que el país ha vivido en los últimos años”.
 
Este Proyecto de Ley  establece un conjunto de medidas tributarias, la simplificación de procedimientos y permisos para la promoción y dinamización de la inversión en el país; debilita las funciones del Ministerio del Ambiente (MINAM), ejemplo de ello es que  el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) priorizará temas de educación y difusión de la normativa, dejando de lado su función principal que es la de sancionar por tres años. Asimismo,  el MINAM ya no podrá crear áreas naturales protegidas, tampoco fijará los Estándares de Calidad Ambiental y los Límites Máximos Permisibles.
 
Este paquete  es una  respuesta  a las presiones de los círculos empresariales que desataron una fuerte campaña desde el año pasado,  señalando que la economía del país se está desacelerando, incluida la minería. Sin embargo, no se puede ser tan categórico en el caso de este sector: las cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas muestran que las inversiones en minería se incrementaron un 18% entre el año 2011 y 2012, superando en el 2013 los US$ 9,700 millones.
 
Uno de los conflictos más relevantes que destaca el Informe del OCM es el de los mineros informales y la organización denominada Marcha de los Cuatro Suyos. A pesar del nuevo Decreto Supremo que se promulgó el 20 de abril, por el cual el Gobierno ha puesto en marcha la llamada Etapa de Saneamiento; lo cierto es que los problemas estructurales que han minado hasta ahora el proceso de formalización minera se mantienen y plazos más o menos flexibles no garantizan mayor efectividad (la nueva estrategia tiene como objetivo final el año 2016).
 
Respecto a las estrategias de los principales actores pareciera que se aprecia un cambio. “Las estrategias de las poblaciones en casos emblemáticos como Conga, parecen ser de mantenimiento y resistencia, como ocurre en los Guardianes de las Lagunas en las alturas de Celendín y Bambamarca”, explicó José de Echave. Por otro lado, las empresas “buscan recuperar de manera más rápida, posiciones e iniciativas en los territorios para relanzar sus proyectos, es el caso de Conga o  Tía María”, añadió.
 
Los conflictos mineros se desplazan hacia el sur andino
Otra de las particularidades que marcan este momento  en el sector es la reducción del número de conflictos así como su intensidad, pues los estallidos sociales del 2012 (Conga, Espinar y otros) no se han reproducido. “No es la primera vez que se produce una caída en el número de conflictos, por ejemplo, entre julio de 2009 y junio de 2011 también hubo un descenso.  Desde OCM pensamos que las bases objetivas que explicaban el aumento de conflictos vinculados a las actividades mineras no han cambiado”, explica el experto. De Echave puntualiza que el calendario electoral tiene una influencia notable en este nuevo panorama pues “lograr alcaldes funcionales a sus intereses es un objetivo central para las empresas mineras”. Pablo Sánchez, de Grufides, alertó de que los conflictos sociales se van a agravar tras la aprobación de estas medidas que debilitan aún más la institucionalidad ambiental. Asimismo, denunció el secretismo con el que se han llevado a cabo las negociaciones del convenio minero  entre Alemania y Perú para que éste abastezca a la industria germana de minerales.
 
Ahora bien, la balanza ha girado hacia el sur andino: Apurímac, Puno, Arequipa, Moquegua, y Tacna concentran algo más del 35% de los conflictos sociales que se producen en el país, la gran mayoría vinculados a la minería; siendo además la macro región sur la que concentra el 53% de inversiones en este rubro del país. De entre ellas, Apurímac encabeza la lista de regiones con mayor número de conflictos socioambientales (64% del total) y con un 68% de su territorio concesionado a la minería. Entre las principales causas de conflictos destacan temas vinculados al acceso y afectación de fuentes hídricas, el incumplimiento de compromisos asumidos por las empresas y autoridades nacionales, el uso de tierras sin autorización y la creciente actividad minera informal.
Algunos hechos que ,sin duda, marcarán la agenda en esta región en los próximos años son: en primer lugar, la concreción de la venta del proyecto Las Bambas a la empresa china Minmetales por US$ 5,850 millones, y en segundo lugar, el anuncio de una nueva modificación del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Las Bambas.
 
Menos conflictos
La macro región centro- que comprende las regiones de Junín y Pasco- muestra el renacer de un dinamismo productivo en minería con problemas ambientales que se arrastran. En La Oroya, durante los cuatro primeros meses del 2014, la cantidad de dióxido de azufre registrada en la Estación Sindicato (en la Oroya Antigua)  confirma que el promedio mensual sobrepasa los estándares de calidad ambiental. La reciente noticia de que Doe Run paraliza una parte de sus operaciones por la falta de acuerdos comerciales con proveedores no hacen más que poner de manifiesto los problemas financieros y laborales de esta corporación, que están llegando a un punto crítico. Doe Run Peru (DRP), dueña del Complejo, en su intento por salir de la crisis continúa apostando por la reestructuración, aunque ello le cueste la oposición de los trabajadores. Además, el pasado 10 de junio la Junta de Acreedores de DRP ha aprobado finalmente el plan de venta-prevista para el 8 de diciembre- del complejo de La Oroya y la mina de Cobriza, presentado por el banco de inversión suizo UBS.
 
Finalmente,  en la macro región norte Cajamarca, Piura y ahora también Amazonas y Lambayeque son casos representativos de varios ejes centrales de la conflictividad social vinculada a la minería en los últimos años. De entre ellas, Cajamarca- con el 40,2% de su territorio concesionado a la industria minera- mantiene una participación estelar en la cartera de inversiones mineras ocupando el tercer lugar en el ranking. Además registra un gran número de conflictos, el 92% de ellos por causas socioambientales, mayoritariamente relacionados con la actividad minera. Sin duda, el conflicto más importante sigue siendo el del proyecto Minas Conga. En abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se pronunció sobre las medidas cautelares sobre el caso Conga solicitadas por varias organizaciones. Este organismo exige al Estado peruano que adopte una serie de medidas para garantizar la vida y la integridad de líderes y lideresas cuya vida e integridad personal están amenazadas y en riesgo. Además, la detención del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, -candidato a la reelección- ha causado sorpresa y conmoción, y se especula que es una suerte de “sanción” por oponerse al proyecto Conga.
Consulta previa
Pese a que la viceministra de Interculturalidad, Patricia Balbuena, declaró que sí habría consulta previa en zonas andinas y sobre minería, lo que podría llevar a pensar que amortiguaría la conflictividad social; lo cierto es que existe la problemática de fondo sobre la medida que se consulta a través de este mecanismo. “En el tema minero se está consultando la autorización de inicio de operaciones para actividades de beneficio, exploración y explotación, es decir, se consulta el último permiso, que es poco relevante; dejan fuera de la consulta las decisiones que realmente van a ser trascendentales para la vida de los pueblos indígenas, como es el Estudio de Impacto Ambiental”, afirmó Ana Leyva, de CooperAcción.

domingo, 22 de diciembre de 2013

El proyecto Tía María y los estudios de impacto ambiental

Escribe: José De Echave C.
 
El ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, ha declarado que el proyecto minero Tía María ya tiene licencia social para operar, porque la audiencia pública del Estudio de Impacto Ambiental finalmente se pudo realizar el pasado 19 de diciembre. Lo que olvida decir el ministro es que para que la accidentada audiencia se pueda realizar necesitó trasladar más de dos mil policías, un número que supera largamente a los asistentes a la audiencia.
 
La empresa Southern, propietaria del proyecto, ha señalado que no escatimará gastos para sacar adelante el proyecto. La empresa también olvida señalar que hace tres años precisamente rechazaba la posibilidad de desalinizar el agua del mar y pretendía utilizar la escasa agua de la cuenca, porque el procedimiento era muy costoso, lo que provocó el rechazo de los pobladores del Valle del Tambo.
 
Lo que ha quedado claro en estos días es que el cuestionado proyecto minero de Tía María no tiene, ni por asomo, licencia social para operar. Por el contrario, la gran mayoría de pobladores de la zona han expresado su rechazo al proyecto: la audiencia pública ha estado acompañada de intensas movilizaciones y enfrentamientos con la policía, que han provocado tres pobladores heridos y el inicio de una huelga de hambre de pobladores que se oponen al proyecto. Además, las organizaciones representativas de la zona han denunciado que los participantes de la audiencia no eran pobladores de la zona. 
 
El caso de Tía María también muestra el colapso de nuestro sistema de certificación ambiental que a estas alturas está claro que carece de toda legitimidad y credibilidad. ¿Una audiencia pública como la realizada en la localidad de Cocachacra el pasado 19 de diciembre puede significar que el proyecto Tía María ya tiene licencia social? De ninguna manera, porque entre otros aspectos el procedimiento no recoge criterios básicos de participación oportuna e informada. 
 
Los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) se han constituido, desde hace 20 años, en la herramienta fundamental del Sistema Nacional de Gestión Ambiental en nuestro país, sin embargo la falta de credibilidad y una larga lista de proyectos cuestionados, han puesto en debate los EIA y han planteado la necesidad de renovarlos.
Uno de los temas centrales es cómo romper el control privado de todo el procedimiento, en donde la empresa minera privada, contrata a una consultora privada, y entre ambas, fijan los términos del proceso de elaboración del EIA. Además, mientras dura la elaboración del EIA, la empresa contratante y la consultora, interactúan sin que las autoridades intervengan, salvo al final cuando todo está prácticamente decidido y en condiciones desfavorables.
 
Una propuesta alternativa debe apuntar a que el Estado peruano intervenga desde el inicio y no al final, como ocurre hoy en día; es decir desde la definición de los términos de referencia de los EIA, la elección de la consultora que elaborará el estudio y el monitoreo del proceso, antes de encarar la parte definitiva de su aprobación o desaprobación. Este debe ser un aspecto fundamental de una reforma de este instrumento.
 
El caso del proyecto Tía María pone nuevamente en agenda este tema. Mientras no se construyan nuevos instrumentos, una nueva institucionalidad ambiental que recupere credibilidad frente a la población y mientras el gobierno solo siga pensando en políticas orientadas a destrabar las inversiones, sin tomar en cuenta las bases objetivas que están detrás de los conflictos, situaciones como las ocurridas en la provincia de Islay, seguirán repitiéndose. Lo que se necesita es destrabar las políticas sociales y ambientales para superar el estatus quo que nos pretende seguir imponiendo la ortodoxia extractivista.

miércoles, 12 de junio de 2013

En Espinar “sí hay contaminaión asociada a la minería”

 
 


 
Un informe técnico de observaciones elaborada por la Municipalidad Provincial de Espinar sobre el Monitoreo Ambiental del Ministerio del Ambiente, pone en evidencia que en la Provincia de Espinar sí existe contaminación asociada a la actividad de la empresa minera Xstrata Tintaya.
 
El Informe confirma la presencia de metales en las aguas superficiales y sedimentos de las microcuencas Camacmayo, Tintaya y Collpamayo. El 52.71% del total de los puntos monitoreados superan los estándares de calidad ambiental, con ello se comprueba que la contaminación se encuentra asociada a la actividad de la empresa minera Xstrata Tintaya.
 
Por cuencas, la contaminación es del 95.4% en la cuenca del Salado, según la Autoridad Nacional del Agua, ANA, y del 57.6% de acuerdo con la medición del OEFA, mientras que en la cuenca del Cañipia la contaminación es del 40.9% según ANA y del 43.2% según OEFA.
 
El Informe del CENSOPAS (Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud) demuestra que el 100% de las personas que viven en las comunidades directamente afectadas por Xstrata Tintaya se encuentran expuestas a las presencia de arsénico, talio y plomo.
 
El Alcalde de Espinar, Óscar Mollohuanca, instó a las autoridades a salvaguardar el derecho a vivir en un ambiente sano en la provincia de Espinar. “El pueblo de Espinar no se opone al desarrollo, sino que exige la presencia de empresas responsables con el medioambiente y los derechos de los ciudadanos”, señaló.
 
“El objetivo de presentar las observaciones fue el de expresar las preocupaciones y temas pendientes, en aras de lograr un Informe Final concertado entre los tres niveles de gobierno y la sociedad civil de Espinar, que dé cuenta de la real situación ambiental y la problemática de salud en la provincia”, puntualizó Mollohuanca.
 
Por su parte, la congresista de la República, Verónika Mendoza de la bancada de Acción Popular-Frente Amplio, manifestó sus preocupaciones sobre los procesos judiciales a los cuales están sometidos algunas autoridades y ciudadanos locales, además de las limitaciones del acceso a la justicia por parte de las víctimas del conflicto. Por otro lado, subrayó, dentro de los temas pendientes, la necesidad de la implementación del plan de vigilancia sanitaria y ambiental a corto, mediano y largo plazo, así como la ejecución del plan integral de atención de la salud a las personas afectadas por la contaminación. Advirtió que está pendiente la determinación explicita de  la causalidad de la contaminación.
 
José De Echave, Investigador de CooperAcción, resaltó el valor del diálogo que ha permitido llegar a acuerdos importantes, y asimismo instó a construir soluciones duraderas para la provincia de Espinar y a reconstruir las relaciones de confianza entre el Estado, la empresa y la población.